En el marco del Día Mundial del Sueño, el Dr. Alfredo Stuart Barreto, médico geriatra del Servicio de Neurología del Hospital Nacional Cayetano Heredia, advirtió sobre la creciente prevalencia de los trastornos del sueño en adultos mayores, un problema que está deteriorando de manera significativa su salud física y mental.
Condiciones como el insomnio de conciliación, los despertares frecuentes y la apnea obstructiva del sueño (SAOS) se han convertido en factores de riesgo que afectan directamente la calidad de vida de este grupo poblacional.
El especialista explicó que el origen de estos trastornos es multifactorial. La ansiedad, la depresión, la obesidad, el estrés y el uso de ciertos medicamentos, como los diuréticos, contribuyen a su aparición. A ello se suma la exposición nocturna a pantallas, que reduce la producción de melatonina y agrava el insomnio.
Dormir menos de lo necesario, señaló, no solo afecta el rendimiento diario, sino que incrementa el riesgo de desarrollar trastornos ansioso-depresivos y, a largo plazo, enfermedades neurodegenerativas como la demencia.
La somnolencia diurna, otro síntoma frecuente, está estrechamente vinculada a caídas, fracturas, hospitalizaciones y mayor dependencia funcional en los adultos mayores. Este círculo vicioso, advirtió el Dr. Stuart, puede llevar al uso excesivo de psicofármacos, especialmente benzodiacepinas, que generan dependencia y aumentan el riesgo de accidentes, afectando aún más la autonomía de las personas.
El impacto de los trastornos del sueño va más allá de lo inmediato. Existe una relación directa entre el insomnio y la apnea obstructiva con enfermedades como la depresión, la demencia y un mayor riesgo de mortalidad cardiovascular. Por ello, el especialista subrayó la necesidad de una detección temprana y un manejo adecuado para evitar que estas condiciones se vuelvan crónicas.
En algunos casos, especialmente en pacientes con demencia, puede ser necesario el uso de fármacos para regular el ciclo sueño-vigilia, siempre bajo estricta supervisión médica.
El llamado del Dr. Stuart Barreto es claro: implementar medidas preventivas y tratamientos oportunos es fundamental para proteger la salud y la autonomía de los adultos mayores, quienes enfrentan una amenaza silenciosa que, de no ser atendida, puede tener consecuencias irreversibles en su bienestar.






