Zambullidor, zambullidor

(5 de junio en prognosis ecológica)

Por Víctor Raúl Osorio Alania*

Camilo, bajo una mañana pluviosa, variopinta y satisfecha, cumplía siete florecientes años (resulta cierto que vuela el tiempo), hizo suyo la lluvia de ideas y emociones; interrogó de todo, incluso, créame, como nunca, la propia interrogante fue sondeada y en más de una ocasión estuvo entre la espada y la pared.

A DIESTRA Y SINIESTRA

¿Qué es un árbol genealógico? Genes, cromosomas y tiempos en un árbol que tiene forma cónica, esa podría ser una apostilla para este caso.

¿Cuál es el juego preferido de las nubes? Ellas juegan en grandes alturas y forman microgotas de agua líquida, quizá se ponen nerviosas cuando ensayan pincharlas con la yema de los dedos y con miradas censoras.

¿Por qué algunos humanos tienen los oídos embotados? Algunos humanos ignoran a los ayes de ecosistemas que han contaminado.

Hacia repreguntas cuando ameritaba el caso. Atendía y escribía las respuestas con prontitud, sus manitas iban y volvían por los renglones del único cuaderno de apuntes, por si acaso, dicha libreta era la suma de hojas para reutilizar.

¿Quién pintó el cielo y en cuántos días? Movía los brazos con placidez infantil. ¿Desde cuándo viven de forma pacífica gaviota, rana, zambullidor y sapo en el lago de Junín? Un chiflón helado acarició su frágil semblante cuando el tren hizo la parada habitual, primera experiencia para él, sin pensar dos veces descendió e inquirió con ternura de infante:

Zambullidor, ¿dónde estás? Una voz agonizante, casi suplicante y telegráfica le puso al tanto: Aquí en Chinchaycocha o lago de Los Reyes, nicho ecológico, situado a 4.065 metros de altitud.

Un sueño hecho realidad como si fuera una llave. Pájaro e infante conociendo el paraíso extraviado.

Zambullidor, ¿cuál es tu nombre científico? Sin distinción, unos me identifican como Podiceps takzanowski y otros, Podilymbus podiceps.

¿Qué comes? Obvio, prefiero los animales acuáticos, precisando, peces, crustáceos, insectos, en época pasada también consumía exuberante rana cuando había.

¿Cuántos quedan? El conteo simple por pares, tal cual se acostumbra en el ande, confirma la disminución notoria de mi especie, quedamos menos de cincuenta ejemplares, pero subsisten más de 150 variedades de aves.

La copiosa totora cae a pedazos, el espejo de agua huele a mineral, Titigaga y Chinchaygocha podrán salvarse volando junto a los peces y nadando con la inocencia de los pájaros. Rakumarka responde con la cabeza, la bruma pedrisca de Huayllay aplaude solidario, el nudo de Pasco cuida mechón y barbilla nívea.

¿Cómo sobreviven? Refugiándonos en los espacios sanos que le restan al estuario de 78 x 16.5 km.

Camilo, retoño de Onisa e Ivar, biznieto de Waqurunchu y Waywash, quería por convicción a la naturaleza. Descubrió que la gente de esta meseta cría llama, alpaca, oveja, carnero, vaca, toro.

Abrigaron carrillos, manos, cuerpo, planicie y el espejo de agua con arte culinario. Charquicán, shulupicante, guiso, chupe verde, chupín de rana, caldo de ovino, chuño, trucha, cuy, conejo, cushuru, hongos, queso, leche, maca, quinua son alimentos nutritivos y proteicos. Cachi (sal) y uchu(ají) dan gusto. Avivan el fuego de la vicharra con champa, bosta (excremento seco del vacuno), leña, ichu (paja).

El noble zambullidor aprendió a escribir, Camilo, a zambullir, ambos lograron inventariar botánica y animales, queda un archivo ultrasensible en los nidales; delinearon y recuperaron el camino inca que cruza de oeste a este, pescaron nuevas ilusiones navegando en el caballito de totora remado por parihuana, trucha, gaviota, sapo y el céfiro de Bombón.

La decencia pulsa en el corazón / y divulga en silencio la razón, / varias colinas están despertando / mientras nuestro lago sigue penando, / flora y fauna dan batallas floridas / mientras las comarcas andan unidas.

Óndores impetra con retos y atinos: / la boca erra, sean menos divinos, / San Pedro de Pari, oda primigenia, / enumera claridades con venia, / aquella estepa incluye a Cochamarca, / una de las grandes de Bombonmarka.

Digno pueblo de camioneros, Vicco, / progresa con celo de yanavico, / Shelby, marbete de raíz francés, / mudo ilustre afronta todo revés, / cada fuente hídrica de Ninagaga / agranda la vida y por siempre halaga.

Notorios paisanos de Carhuamayo / enseñan a guardar pan para mayo, / Huayre cincela viento destacado, / el viento tiene fino poncho y alado, / Junín, pueblo leal e indiscutible, / descubre la mera verdad factible.

¡VIDA SÍ!

Zambullidor y Camilo estaban en esos ajetreos que los incrédulos llaman poco de intento y mucho devaneo (yerro) hasta que avistaron la presencia de la Asociación de Jóvenes Conservacionistas.

Los indicados (un promedio de setenta personas de uno y otro sexo), dejaron la intención y dieron curso a la acción. Nuestros personajes hicieron suyo dicha tarea ecológica.

¡Hagamos sinergia! Pudo escucharse el mensaje dicho al unísono y tuvo eco en majadas, apriscos, praderas, manantiales, caminos, personas de toda edad. ¡Hagamos sinergia! Traspuso fronteras geográficas y mentales.

¡Materiales orgánicos por aquí! Recogieron plástico, madera, lana, papel, cartón.

¡Lata en ese depósito! La forma cilíndrica se impone en los objetos recogidos.

Chinchaycocha recuperó el cariz por lo menos en porcentaje mínimo. ¡Basta de tratarlo como fuente ominosa! Merece tareas consensuadas de recuperación y conservación en señal de respeto a su modo y tiempos.

La ocasión sirvió para esclarecer conceptos inherentes a las tres erres. Reutilizar es emplear la cara libre de una hoja de papel (impresión de memorando), también para manualidades; en tanto, reciclar implica transformar el papel usado por ambas caras para obtener uno nuevo y también para tareas de bricolaje (limpiar ventanas); por último, reducir la cantidad de papel en toda actividad, pues el papel se obtiene del árbol.

Palla de Carhuamayo lloraste ayer por el Apu Inca, hoy, por Chinchaycocha, segundo lago en importancia del país; troje de champa envía versos ecomatinales por el río Mantaro en llamas cargueras y mediante algún carro viqueño de tonelaje ansiado e imitado, invocan Camilo y los jóvenes conservacionistas; pronto, declaman para sensibilizar a propios y extraños:

ESTOICO ZAMBULLIDOR, / CHINCHAYCOCHA IZA PUDOR. / La rana fue un día, / de un día pende la vida del zambullidor. / Diversos patos (jerga, sutro, yucsa, cordillerano), / yanavico, gallareta, parihuana común o flamenco / blanden aires nuevos con nuevos horizontes.

Zambullidor que no vuela / compagina la incertidumbre del lago. / Zambullidor tonifica su especie, / ojos rojos alertan declive; / indiferencia tiñe vuestro pecho blanco, / blanco pecho entintado de repulsa; / gris de su lomo y cabeza / solo queda como recuerdo iconográfico.

*“El Puchkador de la Nieve”

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