Vida más allá de la vida: Jorge Aurelio Morales Galarza

Por Víctor Raúl Osorio Alania (*)

 “Cuando un hombre muere, quien más se conduele es él mismo» (VROA). De la unión de don Leoncio Morales Alvites y doña Melchora Galarza Gallo nació el 20 de octubre de 1930, en el barrio de Huamachuco, Cerro de Pasco, Jorge Aurelio Morales Galarza. Su nacimiento juzga como milagro, su muerte que data del 24 de octubre de 2001, en el trayecto de Lima, La Oroya, Cerro de Pasco, solicitud cavilada de Jorge, de unir su cuerpo a la tierra que pudo germinar sus versos.

En la lógica humana, tenemos paridad con algún animal, por ello, Víctor Mesías Echevarría, gran amigo del “viajero”, no se equivoca ni comete vituperio, cuando sostiene que, Jorge ha cumplido la ley del elefante, o sea, «morir en el lugar predestinado».

Estudió en el 491, cuando fue Escuela Primaria de Menores “Daniel Alcides Carrión” 491, luego pasaría a la sección nocturna de la Gran Unidad Escolar “Daniel Alcides Carrión”, egresa con la Promoción 1963; más adelante, cultiva su don de maestro en la Facultad de Educación de la Universidad Nacional “Daniel Alcides Carrión”.

Minero, barrendero, tipógrafo, dirigente, bombero, maestro, escritor, periodista, locutor, hijo, padre, abuelo, marido, amante… en síntesis: ciudadano para los anales históricos. Místico como la mayoría de cerropasqueños, entiéndase, devoto de Pariajirka y de la virgen del Carmen.

En 1958 ingresa a radio Pasco como libretista, luego sería una de las voces supremas del programa dominical “Así Canta Cerro de Pasco”, en unísono, por siempre, con Julio Baldeón Gavino, su confidente. Andando el tiempo, cual Quijote y Sancho, Julio aprendió de Jorge y viceversa. Juntos hicieron la percepción estimulada para dejarnos memoria recuperada. Ocurrente, sabía responder con ingenio, a las pruebas me remito.

El domingo 6 de abril de 1997, con Manuel Llanos, Julio Baldeón, Luis Espinal y Jorge Morales visitamos Chaupichancha en Antapirca, gracias a Melanio Zambrano Requis. Julio demostró sus dotes en equitación sobre el caballo blanco; en tanto, Jorge prefirió caminar: «estaré jubilado de la docencia, pero no de las piernas». Estando de vuelta, Jorge Morales, le juega una broma a su compadre:

Julito, ¿después de haber montado el caballo no te habrás convertido en mula?

Y Julio responde: Jorge, ¿no te habías quedado con el abuelo de Antapirca?

Si Manuel Scorza narra «el cielo atigrado del Cerro de Pasco», Jorge Morales supo parafrasear a César Vallejo Mendoza: «cuando el Sol está en la cintura del día», véalo en equinoccio y solsticio.

Cuando estábamos en los planes del “Almanaque sociocultural de Pasco…”, visité su sacrosanto hogar. Quedé pasmarote al descubrir tres libros voluminosos. Jorge Aurelio me preguntaría: ¿Cuál de los tres libros has leído? ¿La Biblia, La odisea o El Quijote? La Biblia respondí.

Bájalo, rápido hijo, hay que terminar el “Almanaque…”. Grande fue mi sorpresa, la cubierta, en efecto, era de La Biblia, no obstante, en vez de hojas contenía el shinguirito.

¡Salud chiuchi!, dijo atento el risueño “Mashuri”. Vendrían dos brindis más, el cañazo de La odisea y la rubia espumante con ideas del Quijote.

Penélope tuvo el afecto inmortal de Ulises, igual detalle para Iris Zoila Baldeón Rey, pareja de Jorge Aurelio, todo surgió desde el barrio La Esperanza, Cerro de Pasco. Vaya usted a saber, con ella esculpió siete hijos: Leoncio, Javier, Miguel, Jorge, Daniel, Luz, César. Compartieron el charquicán, como los picarones, ambos platos tenían lugar especial en sus sentimientos y paladares.

Sobre el seudónimo “Mashuri”, «le habrían puesto sus colegas de teatro, aludiendo al personaje de una película japonesa», revelación de Félix Luquillas Hualpa y Julio Baldeón Gavino. En cambio, me aseguró que el apelativo lo adoptó del nombre de un hotel que existía en su tierra natal.

Trabajó en la Escuela 516 (creada el 13 de junio de 1965), ubicada en la calle Diputación, luego, este centro escolar funcionaría en Yanacancha antigua como Colegio Nacional “Nuestra Señora de Guadalupe”; desde 1972 está ubicado en su nuevo local, primero, adoptó la nomenclatura de Escuela de Aplicación UNDAC, en nuestros días, Centro Educativo Integrado “César Vallejo” de Yanacancha.

Siendo estudiante de primaria, Wilmar Orlando Cosme Calzada, ahora, destacado artista plástico, fue descubierto por Jorge Morales. La confianza mutua está desplegada en la pintura de la portada y en los cinco dibujos interiores del libro “Así canta Cerro de Pasco”.

 Publicaciones. “Así canta Cerro de Pasco” (1992), Editorial “San Marcos”. La vivencia radial plasmada en un libro. Complemento inequívoco de periodismo y literatura.

Daniel Nardín Rigolín, editor de “Siempre hay un mañana” (1993), reconoce que Jorge puso toda su savia en el libro.

“Almanaque sociocultural de Pasco” (1994) en coautoría con Juan Santiago Atencio y Víctor Raúl Osorio Alania, publicado por el Fondo Editorial “Labor”.

Elevado escritor de bandos y mensajes en el Club Carnavalesco “Vulcano” (fundado en 1906), nunca golpeaba en hierro frío. De igual modo, huaynos y mulizas fueron su predilección, a veces firmaba con el seudónimo arrejuntado de JORZOY MORBAL, otras, con su nombre de pila (Jorge).

“El guardiancito”, huayno de 1954, éxito del Conjunto Musical “Daniel Alcides Carrión”, habla por su mentor.

¡Ay! guardiancito color ratón / abre tu puerta para pasar, / voy a la mina a trabajar / y con mi vida voy a jugar.

La economía del señor Clark / toditito te voy a dar, / para que compres tu pantalón, / tu pantalón color ratón.

Gatito negro quisiera ser / por entre tus piernas para pasar, / de tu quepí para mascar, / de tu botín para arañar.

Te olvidarás, te olvidarás / todo lo que sabes te olvidarás, / aprenderás, aprenderás, / a quitar los “chanchos” aprenderás.

 Otros aportes. Revista Yachacuy, varios números. Los publicó siendo director del INC Pasco, además, habilitó la réplica del reloj de campana para la marcha de la sede cultural.

“Visión Pasqueña”, revista semestral dirigido por el periodista Godofredo Rivera Monago, inserta los artículos: “Auquish danza” (Baile viejo), “Cielo bendito” (póstumo homenaje a Fernando Nolio Yabar Morales), “Goyllarisquizga”, “Imaginando” (cuento) y otros. Para variar, “Voz Regional” N° 64, rescata “La chacchapada… culto a la buena suerte”.

Cuando se dio el funeral (sábado 27-octubre-2001), ulterior a la homilía, el pertinaz aguacero escoltó la tarde, indican que fue pedido de Jorge, agradecen los vendedores.

El mármol de su lecho, en la necrópolis cerreña, debe ostentar el epitafio escrito en su libro: «No critiques mis errores, sólo Dios es perfecto, lo demás es hipocresía».

(*) “El Puchkador de la Nieve”

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