Por: Jorge Chávez Hurtado
Hasta donde la memoria me alcanza, nunca antes se había convocado a los candidatos al Gobierno Regional de Huánuco para hablar de identidad, patrimonio, cultura e interculturalidad. Aquella noche, sin embargo, la cita estaba hecha. En el salón San Sebastián de la Municipalidad Provincial de Huánuco, la Asociación Promotora de la Identidad Cultural Regional Huanuqueña (ASPICUR) había conseguido sentar a los aspirantes frente a una pregunta que suele quedar relegada cuando se habla del futuro de Huánuco: ¿qué harán por la cultura y la identidad de un pueblo que tiene en su historia una de sus mayores riquezas? La expectativa era grande. También lo era la de un público ávido de conocer qué lugar ocuparían nuestra memoria, nuestro patrimonio y nuestra diversidad cultural en los futuros planes de gobierno.
Los días previos habían sido de intensa coordinación. Seis candidatos declinaron participar por diferentes razones. Finalmente, cuatro estuvieron presentes: tres candidatos y una representante. Y así, el miércoles 23 de setiembre, el histórico encuentro tuvo lugar en el salón San Sebastián de la Municipalidad Provincial de Huánuco. A las 6:30 p. m., el maestro Marco Honores, designado moderador, abrió el foro. Luego, Orlando Vara Mazzini, presidente de ASPICUR, saludó a los asistentes y explicó la necesidad de colocar la cultura en el centro de la agenda regional.
Antonio Robles Jara, de Ahora Nación, fue el primero en tomar la palabra. Planteó tres pilares para la gestión cultural: patrimonio cultural, industrias culturales e interculturalidad. Recordó que Huánuco alberga seis comunidades nativas y sostuvo que el Gobierno Regional debe protegerlas. Evocó al Hombre de Lauricocha y a las altas culturas que florecieron después, como testimonio de un legado vasto e invalorable.
Después intervino Rosendo Serna Román, de Unidos por el Desarrollo de Huánuco. Planteó que identidad e interculturalidad deben incorporarse a las políticas públicas con enfoque territorial. Cuestionó el abandono de estas políticas por anteriores gestiones y propuso un Proyecto Curricular Regional que incorpore contenidos vinculados con la diversidad cultural de Huánuco y responda a las particularidades de sus territorios.
Miguel Meza Malpartida, de Alianza para el Progreso, sostuvo que construir colegios es importante, pero también lo es fortalecer la identidad desde la diversidad y la interculturalidad. Recordó su experiencia como alcalde de Leoncio Prado, donde —según explicó— articuló historia y cultura con turismo, generando beneficios para la economía local. Propuso impulsar el Plan Regional de Cultura al 2030, proteger el patrimonio y articular acciones con los gobiernos locales de las once provincias, incluyendo la puesta en valor turística de las antiguas haciendas.
Luego fue presentada la arqueóloga Denesy Palacios Jiménez, representante de Podemos Perú, que lidera Luis Picón. Su intervención puso sobre la mesa una cifra reveladora: más de 800 sitios arqueológicos registrados en la Dirección Desconcentrada de Cultura, de los cuales, señaló, solo Huánuco Pampa y Kotosh cuentan con saneamiento legal. Para ella, hablar de identidad exige poner en valor el patrimonio arqueológico e histórico. También mencionó el patrimonio inmaterial, las danzas, la música y El Cóndor Pasa, y planteó políticas públicas y ordenanzas regionales que fortalezcan la identidad, articuladas con Educación. Subrayó además que la interculturalidad debe caminar junto al respeto irrestricto por la diversidad lingüística.
Llegó entonces la dúplica y las propuestas comenzaron a dibujar posibles caminos. Robles anunció la creación, implementación y fortalecimiento de una Subgerencia de Cultura e Identidad Huanuqueña dentro de la Gerencia de Desarrollo Social. Para financiarla, planteó modificar el presupuesto inicial anual, dotarla de personal calificado y recursos para trabajo de campo. La subgerencia planificaría las actividades culturales, elaboraría un inventario de recursos inmateriales y convocaría a historiadores, artistas, gremios, asociaciones y colectivos. También propuso una agenda cultural virtual semanal.
Serna insistió en la necesidad de descentralizar la gestión cultural del Ministerio de Cultura hacia la Dirección Desconcentrada de Cultura de Huánuco. Planteó una Red Regional de Orquestas y Elencos Escolares Daniel Alomía Robles, con participación de colegios rurales y urbanos, para fomentar música y danza tradicional. Propuso integrar culturalmente la Sierra y la Selva mediante el Festival Regional Bicentenario, “Encuentro de dos mundos”; impulsar la declaratoria y postulación de la Danza de los Negritos de Huánuco como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad; habilitar la Casa Museo y Centro de Investigación Daniel Alomía Robles y brindar apoyo al artista, artesano y tradicionalista.
Meza volvió a señalar que el desarrollo regional también está en la historia, la cultura, la belleza natural y el clima. Insistió en el Plan Regional de Cultura, elaborado con escritores, artesanos, docentes, artistas y músicos. Preguntó cómo podía continuar Huanacaure en el abandono y reclamó atención para las haciendas. Mencionó además la necesidad de proteger y poner en valor Garu, Tantamayo, Susupillo y Piruro.
Palacios cerró esta ronda con otra pregunta: ¿qué hacer ante tanta riqueza? Advirtió que no puede hablarse de integración cultural mientras existan provincias que todavía necesitan integración vial y una adecuada infraestructura turística. Coincidió en pedir la descentralización de la gestión cultural y propuso construir un Centro Cultural en el antiguo local del Club Central. Volvió a poner énfasis en la puesta en valor del patrimonio histórico y cultural.
Cuando la noche llegaba a su final, los candidatos reafirmaron su compromiso con la identidad desde un enfoque intercultural. Pero ASPICUR quiso que las palabras no se las llevara el viento. Propuso la firma del Pacto por la Cultura y la Identidad de Huánuco 2027-2030, que contempla fortalecer la institucionalidad cultural, descentralizar acciones hacia las once provincias, proteger el patrimonio, promover la investigación histórica y cultural, impulsar las industrias culturales y establecer mecanismos permanentes de participación de las organizaciones culturales. Los candidatos firmaron. El público aplaudió. Y aquella noche, quizá por primera vez, la cultura dejó de ser solamente un discurso para convertirse, al menos en el papel, en un compromiso público con la memoria y el futuro de Huánuco.




