Hans Christian Andersen, giros de fantasía y realidad

 

Por: Víctor Raúl Osorio Alania*

 

Llueve y saltan contentos los niños, noble lluvia salta calmosa con ellos; muy cerca, el rayo se manifiesta elocuente y las niñas posan para tomarse fotografías junto a relojes y almanaques; en tanto, los adultos cuentan las horas para volver al ático (buhardilla, altillo) de su infancia. Una pradera y su remanso oxigenan los hechos al ritmo de estaciones sucesivas.

Voy a utilizar la estrategia de preguntas para antes, durante y después de la lectura. Los pequeños detalles hacen un todo atractivo con inquietudes temporales. Como menciona Isabel Solé Gallart, citando a Palincsar y Brown (1984), la comprensión de lo que se lee es producto de tres condiciones: «1. De la claridad y coherencia del contenido de los textos. 2. Del grado en que el conocimiento previo del lector sea pertinente para el contenido del texto. 3. De las estrategias que el lector utiliza para intensificar la comprensión y el recuerdo de lo que lee», puntualiza.

ANTES

Prelectura o antes de la lectura. 1. Predicción. ¿Qué le recuerda el título de este cuento? Se muestra la portada. 2. Predicción. ¿Alguna idea a partir de la imagen? Aprecian la imagen o las imágenes de la tapa y contratapa. 3. Consulta. ¿De qué país procede el autor? Por su procedencia es danés o dinamarqués. 4. Consulta. ¿Qué oficio o profesión tenían los padres del autor? Su padre fue zapatero y su madre, lavandera. 5. Consulta. ¿Cuál es el público objetivo recomendado para esta lectura? Niños de edad y niños de espíritu. 6. Conexión. ¿Es un relato clásico o reciente? Proviene de mediados del siglo XIX. 7. Conexión. ¿La narración ha sido adaptada a otros formatos? Sí, hay audiolibro, fotolibro, serie de televisión, vídeo, película…

 

DURANTE

Durante la lectura. 1. Predicción. Se menciona en el texto: «No; me quedaré echada otro poco. He esperado tanto que ya no me costaría nada quedarme hasta la feria del verano». ¿Qué ocurrirá después? ¿Por qué? 2. Inferencia. ¿Qué podemos deducir luego de la lectura? 3. Conectando. ¿Este relato te recuerda algún hecho de la vida real? 4. Imaginario. ¿Cómo supone al escenario de los hechos?

El patito feo

(…) —No; me quedaré echada otro poco. He esperado tanto que ya no me costaría nada quedarme hasta la feria del verano. / —Pues, haz tu gusto –respondió la pata vieja, y se alejó.

Por último el huevo que tardaba en abrirse empezó a crujir. / —Chip, chip –dijo el recién nacido, y salió del cascarón tambaleándose. ¡Qué grandote y qué feo era! La pata lo miró con disgusto.

(…) —Todos esos otros patitos son muy hermosos –dijo el pato viejo, el que tenía el trapo atado a la pata–. Muy bonitos todos, excepto ese, que resultó un ejemplar bastante desdichado. Es una lástima que no se lo pueda empollar de nuevo.

—Eso es imposible, señoría –respondió mamá pata–. Ya sé que no es lindo, pero se porta bien y nada con tanta destreza como los otros. Hasta podría aventurarme a decir que mejorará con la edad, o quizá también disminuya de tamaño a tiempo. Estuvo mucho tiempo dentro del huevo, y por eso no salió con muy buen estado. –Palmeó al patito en el pescuezo y agregó: —Además, es un varoncito, de modo que su belleza física no importa mucho. Creo que será muy fuerte, y que sabrá abrirse camino en el mundo.

(…) Y vio también tres hermosos cisnes que se acercaban a él saliendo de entre un macizo de plantas. Nadaban suave y ágilmente, con un tenue rumor de plumas. El patito reconoció a las majestuosas aves y no pudo evitar que lo sobrecogiera una extraña melancolía.

«Volaré hacia ellos –se dijo–. Me acercaré a los reales pájaros aunque me deshagan a picotazos porque soy tan feo. ¡No importa! Mejor ser destrozado por ellos que por los patos o las gallinas, o por los fríos y las calamidades del invierno».

Se lanzó, pues, al agua, y nadó en dirección de las señoriales aves. Estas lo vieron y se precipitaron hacia él con las plumas encrespadas.

«¡Mátenme si quieren!», –exclamó el pobrecito, e inclinó la cabeza hacia el agua, previendo y temiendo la muerte. Pero, ¿qué fue lo que vio en la transparente superficie?

Vio su propia imagen, pero esta no era ya la de un desmañado pajarraco gris, sino la de un cisne. ¡Era un cisne! ¡Nada importaba haber nacido en un corral, si uno procedía de un huevo de cisne!

Hasta se alegró de haber pasado por tantas penurias y tribulaciones, que lo capacitaban mejor para apreciar ahora su actual felicidad, su nueva situación entre toda aquella belleza que acudía a recibirlo. Los grandes Cisnes estaban nadando alrededor de él, rozándolo al pasar con el pico. (Andersen, 1543, p. 4)

 

DESPUÉS

Postlectura o después de la lectura. 1. Resumen. Elabora un mapa semántico y ubica datos de personajes, idea principal, clímax… 2. Caracterización. Identifique ideas principales en el texto citado. Ej.: Defensa. «Nada con tanta destreza como los otros». Perspectiva. «Creo que será muy fuerte, y que sabrá abrirse camino en el mundo». 3. Consulta. ¿Qué le preguntaría al personaje principal de tenerlo frente a frente? Ejemplo de pregunta con empatía. ¿Te pusiste triste ante cada adversidad, Patito? 4. Biografía. Hans Christian Andersen (Odense, Dinamarca, 2 de abril de 1805 – Copenhague, Dinamarca, 4 de agosto de 1875), fue hijo de Hans Andersen (zapatero) y de Anne Marie Andersdatter (lavandera). 5. Investigación. ¿Cuáles son los relatos escritos por Hans Christian Andersen? Hans, con giros de fantasía y realidad, propone. Nicolasín y Nicolasón (1835), Pulgarcita (1835), La sirenita (1837), El soldadito de plomo (1838), El patito feo (1843), El trompo y la pelota (1843), La reina de las nieves (1844), Los zapatillas rojas (1845), La pequeña cerillera (1845), Historia de una madre (1847), El muñeco de nieve (1861)… 6. Reflexión. «Nunca juzgues a un libro por su portada», enhebra este adagio con El patito feo. Más pudo el yo puedo, yo valgo. El eco de sus páginas conlleva a entender que todos somos importantes. 7. Secuencia. Le solicito que siga escribiendo El patito feo. Ej. Microrrelato.

La sirenita, El soldadito de plomo y El patito feo escribieron cartas motivadoras donde resaltaban los adagios, valores y virtudes. El reparto y recojo de respuestas estuvo a cargo de Nicolasín y Nicolasón, Pulgarcita y La reina de las nieves. Las epístolas enviadas y respondidas eran como luces ejemplificadoras en pro de una sociedad armoniosa. ¡Adonis!

 

*“El Puchkador de las Nieves”

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