Generación 47 de la literatura huanuqueña

 

Por: Roger Rondón Bardón

 

Por una singular coincidencia, tres destacados escritores huanuqueños nacieron en 1947 y estudiaron Lengua y Literatura en la Facultad de Educación de la Universidad Nacional Hermilio Valdizán. Con el paso de los años, Samuel Cárdich Ampudia, Mario Malpartida Besada y Raúl Vergara Rubín se convertirían en referentes de la narrativa y la poesía regional, dejando una profunda huella en la literatura huanuqueña contemporánea.

La llamada Generación 47 se ubica dentro de la literatura peruana de mediados del siglo XX y comienzos del XXI. Su producción se enmarca en una corriente regionalista del centro oriente peruano, desarrollando obras de corte neorrealista en la narrativa, el cuento y la poesía. Sus textos retratan escenarios urbanos y rurales, personajes de profunda raíz popular y una sensibilidad artística que, en muchos casos, rompe los moldes tradicionales de la creación literaria.

Uno de los hitos iniciales de esta generación fue la publicación de Tres en raya, antología editada en 1986 que reunió cuentos de Samuel Cárdich, Andrés Cloud y Mario Malpartida. El libro marcó el inicio de una narrativa sólida y constante que luego alcanzaría reconocimiento nacional, como ocurrió con el célebre cuento Eso, de Andrés Cloud, ganador del concurso “Las Dos Mil Palabras” de la revista Caretas.

Entre los relatos más recordados de Tres en raya figura ¿Te acuerdas Pecos Bill?, de Mario Malpartida, docente universitario y periodista. El cuento recrea, con notable destreza narrativa, el universo del lejano oeste norteamericano y la legendaria diligencia Wells Fargo, despertando en el lector una profunda nostalgia.

Samuel Cárdich destaca con Día de crecida, relato de intensa fuerza narrativa donde realidad y ficción se entrelazan mediante planos superpuestos. La historia incorpora elementos históricos y geográficos, así como la presencia de un monstruo surgido tras la crecida del río, en una trama cargada de simbolismo y dramatismo.

Por su parte, Andrés Cloud Cortez, autor de Usted comadre debe acordarse y de la novela ¡Ay, Carmela!, participa en la antología con el cuento Era linda la negra, relato narrado en primera persona que retrata un amor imposible marcado por la sencillez y la melancolía.

Raúl Vergara Rubín alcanzó reconocimiento con No solo en tiempos de amor y trigales, conjunto de once cuentos que evidencian su versatilidad y dominio narrativo. Sobre esta obra, Andrés Cloud señaló que el libro demuestra “la pericia narrativa de su autor”.

Miguel Rivera Ascencios, exalumno leonciopradino, profesor de Lengua y Literatura, exdocente universitario, es otro destacado escritor de la generación 47.

Miguel Rivera es un reconocido y destacado cuentista y poeta Su producción intelectual se traduce en la publicación del libro La niña y el lirio, en el marco de una delicada y sutil literatura infantil; así como varios poemarios.

Dentro de las manifestaciones literarias vinculadas a esta generación también sobresalen las crónicas de Virgilio López Calderón, reunidas en Mis Crónicas del Ayer, donde rescata con delicada sutileza aspectos históricos y culturales de Huánuco.

Víctor Domínguez Condezo, conocido como “Vedoco”, dejó importantes obras de temática andina como Heroica resistencia de la cultura andina, Desencuentro de tres mundos y QILQA, mensaje de piedras y montañas, investigación dedicada al arte rupestre en Huánuco.

Otro nombre fundamental es Manuel Nieves Fabián, exdirector de la GUE Leoncio Prado, quien desarrolló una vasta producción en narrativa, ensayo, teatro y etnología. Su obra Mitos y Leyendas de Huánuco es una de las más difundidas y apreciadas por los lectores.

Entre las escritoras destaca Marión Rolando, autora de las novelas Carta Roja y Lucas. La primera aborda los años del terrorismo en el Perú y ha sido reconocida por su intensidad narrativa y profundidad social.

Asimismo, Gloria Dávila Espinoza, escritora de notable talento, logró que parte de su obra fuera traducida al francés y al rumano. Entre sus publicaciones sobresalen La casa del demonio (Sajra Wayin) y el poemario Danza de la noche.

La poesía también tiene importantes representantes en Teresa Gonzales de Ruiz, autora de León despierta y Caminos para el León; Graciela Briceño, reconocida por Celebración de la palabra; y Silvia Rivera Follegatti, quien desarrolló una intensa producción poética con obras como Mujer, Virgen del Ande y Delfines, obteniendo además reconocimientos internacionales.

A este importante núcleo literario se suman otras figuras como Pedro N. Cárdich con la novela Negro cielo; Esteban Pavletich con el ensayo No se suicidan los muertos; David Machuca Chocano con Ladrón de empanadas; y Edmundo Panay Lazo, periodista y docente de Literatura, autor de Canto a Hurín Huancho, obra distinguida por el INC con medalla de Arte y Cultura.

Véder Rétiz Bedoya exdocente de Unheval, destacado y genial cantautor, ha dejado una importante producción literaria, cuya línea melódica destaca en sus obras poéticas de un simbolismo ideal ligado al costumbrismo huanuqueño, pleno de nostalgia como Rincón Divino, Humareda, Dulce Madre Mía, Evocación. etcétera.

Véder «Chachico», Rétiz Bedoya, que duda cabe, ha sido más que un notable intelectual.

Edmundo Panay también escribió junto a Pedro Lobatón la novela A orillas del recuerdo, además de numerosos textos dedicados al carnaval huanuqueño y sus tradicionales bandos carnavalescos, cargados de identidad y nostalgia.

La Generación 47 constituye, sin duda, uno de los movimientos literarios más importantes de Huánuco. Sus integrantes aportaron una narrativa auténtica, profundamente vinculada a la realidad regional y al imaginario cultural de los pueblos del centro del país. Existen, además, otros autores que podrían integrarse a esta corriente literaria, cuya influencia permanece vigente en las nuevas generaciones de escritores huanuqueños.

Leer Anterior

Peruanos podrán votar con DNI vencido en la segunda vuelta de elección presidencial

Leer Siguiente

Alianza UDH sumó en Huancayo y ahora espera a Binacional