Por: Jorge Chávez Hurtado
El 2025 no se va en silencio. Se va con palabras que aprendieron a habitar todos los caminos posibles: el papel, la radio y la pantalla luminosa del celular. Se va con crónicas que no pidieron permiso para entrar en la vida de la gente, porque llegaron como llegan las verdades: de frente al corazón.
Semana tras semana, en Cultura Viva de Tu Diario Huánuco, escribimos con la calma de quien sabe que la memoria no se apura. Cada crónica fue un acto de fe en la palabra, un regreso a los rostros, a las calles, a las historias mínimas que sostienen el alma de esta tierra. No escribimos para pasar la página: escribimos para quedarnos.
Pero este año la crónica no se quedó quieta.
Muchas historias encontraron otro destino: las redes sociales. Algunas fueron publicadas únicamente en nuestras cuentas de Facebook, y allí —sin el amparo del papel ni del archivo formal— alcanzaron una repercusión total. Miles de visualizaciones, cientos de reacciones, comentarios cargados de emoción, de gratitud, de reconocimiento. La crónica, esa forma antigua de contar, demostró que también puede vivir en el presente inmediato y conmover incluso en la fugacidad del scroll.
Allí también hubo lágrimas. Allí también hubo silencios. Allí también alguien se reconoció en una línea y escribió: “gracias por contar esto”.
Y como si fuera poco, la palabra dio un paso más: se volvió voz.
En “De Cantos, Calles y Campos”, los sábados y domingos por los 96.1 FM de Radio UNHEVAL, la prosa se transformó en compañía y la música en identidad. Desde ese espacio se promovió y difundió de manera sostenida la música huanuqueña y todas las formas musicales que rinden homenaje a Huánuco, a su paisaje, a su memoria y a su sentimiento colectivo. Cada canción fue también una crónica sonora; cada melodía, una manera de decir aquí estamos.
De lunes a viernes, cuando Huánuco despierta aún con sueño, “El Mundo a las Seis” sostuvo otro pulso imprescindible. Allí se promocionaron canciones de todos los géneros, dando prioridad a los artistas huanuqueños, mientras la ciudad se informaba con las noticias del día. Desde una línea editorial clara, responsable y valiente, se comentaron los hechos cotidianos con veracidad, criterio periodístico y compromiso con la verdad, demostrando que informar también es un acto de conciencia.
La radio fue trinchera, refugio y puente. Un lugar donde la palabra no gritó, pero nunca calló.
Hubo noches en que estas crónicas empezaron cuando la casa ya dormía.
Miércoles tras miércoles, la palabra se escribió a deshora, con el cansancio a cuestas y la memoria despierta.
Hubo días en que la voz en la radio tuvo que sostenerse firme aunque el alma estuviera fatigada.
Momentos en que dudamos si valía la pena seguir contando historias en un tiempo que corre y olvida.
Pero bastó un mensaje, una llamada, una frase sencilla —“gracias por contar lo nuestro”— para entender que no escribíamos solos.
Que alguien, en algún lugar, esperaba cada miércoles una historia para sentirse acompañado.
Este trabajo no habría sido posible sin la confianza institucional. Por ello, corresponde un agradecimiento sincero a la administración de Radio UNHEVAL, por abrirnos el micrófono y creer en una propuesta cultural constante, y al directorio periodístico de Tu Diario Huánuco, por otorgarnos el espacio donde la crónica pudo crecer, respirar y llegar a sus lectores. Gracias por permitirnos ejercer, día a día, un periodismo cultural, diverso y comprometido con la memoria.
Así, el 2025 se escribió en varias formas, pero con una sola intención: honrar la memoria. Desde el diario, desde la radio y desde Facebook, el mensaje fue el mismo: Huánuco importa. Sus historias importan. Su gente merece ser contada con dignidad.
Hubo crónicas que dolieron escribir. Otras que nacieron con una sonrisa contenida. Todas fueron verdaderas. Por eso llegaron tan lejos. Por eso tocaron. Porque no se escribieron con prisa ni con cálculo, sino con el respeto profundo que merece la vida cuando se convierte en relato.
Hoy, al publicar la última crónica de este 2025 que se va, no hacemos una despedida, sino una pausa consciente para agradecer.
A los lectores fieles del diario, a los oyentes de Radio UNHEVAL, que nos acompañan cada mañana y cada fin de semana, y a quienes, desde una pantalla, se detuvieron un momento para leer, sentir y recordar.
El camino continúa, porque la palabra no se apaga con el cambio de año: se renueva.
Y el camino continúa también en nuevos formatos. En el 2026, retomaremos nuestro programa virtual en formato pódcast, que será transmitido a través de la página oficial de Facebook de la revista De Cantos, Calles y Campos, para seguir llevando la palabra, la memoria y la cultura allí donde haya alguien dispuesto a escuchar.
Que el año termine, sí. Pero que se vaya sabiendo que cumplimos. Que escribimos, que hablamos, que compartimos. Que mientras exista una historia contada con el alma, ningún tiempo será del todo olvido.






