Cómo estará la casa

(Homenaje a David Dalí Herrera Agüero)

 

 

Por Víctor Raúl Osorio Alania*

 

 

Desasosiego poético hecho música de David Dalí Herrera Agüero, inquietud que lanza con el tiempo por haber trajinado en intervalos terrenales, acuáticos y aéreos. La balada titulada “Cómo estará la casa” fue la catapulta nuevaolera para salir con réditos del Cerro de Pasco, sumar en Huánuco y multiplicar en Lima y fuera de ella (San Juan de Puerto Rico).

«Salí de casa un febrero / y jamás pude volver / fue una mañana con nieve / que hoy con el alma quisiera / volverla a revivir».

Cerro de Pasco, villa de dos estaciones (estación del tren y estación del invierno), inhala nube gris, prístina lluvia y diáfana nieve, luego, exhala trueno, relámpago, rayo con mayor intensidad en el primer trimestre del año. Infiero que David Dalí salió temprano para viajar en tren o en ómnibus o en vehículo propio. De que viajó, viajó.

Me acuerdo que vi a mi madre / disimular su dolor / sé que la vieja sufría / porque tal vez no quería / dejar su tiempo y su hogar».

Doña Lucia Elizabeth Agüero nació el 11 de febrero de 1924, el sufrimiento de aquel día era por la disyuntiva de apurar la salida o retrasar el viaje. Todo ser humano tiene querencia por el lugar de nacimiento, la familia y las ineludibles costumbres.

«Como era apenas un niño / no supe darle valor / a esas cosas que quedan / tejiendo dentro del alma / recuerdos que hoy quieren ver».

David Dalí germinó el 5 de setiembre de 1955 en el barrio La Esperanza, Cerro de Pasco, contiguo a la estación del ferrocarril. Abel Herrera y Lucia Elizabeth Agüero, sus padres, Carlos Alberto, el hermano mayor que supo guiar sus pasos. Vecino sincrónico de don Eleodoro Jesús Vargas Vicuña, baluarte del neoindigenismo.

«¿Cómo estará la casa / donde aprendí a jugar? / ¿Cómo estará la casa / que me dio su calor? / Tal vez aún la lluvia / llora en aquel portal, / tal vez aún se escucha / a la abuela cantar / la la la lara lala».

Cuando uno crece y habita en ciudades mineras, tarde o temprano, será testigo del ocaso de calles, barrios, monumentos, lugares históricos, perecen ante las fauces mineras (labores en socavón o a cielo abierto). Cerro de Pasco, tierra originaria de David Dalí, ha perdido las calles Cruz Verde, Del Marqués, Parra, Huánuco (por citar cuatro casos), los barrios de Yanacancha, Miraflores, San Expedito, Ayapoto, León Pata; asimismo, la plaza Centenario y su monumento del Soldado Desconocido, el Hospital Carrión, la torre del reloj de campana…

Vuestro barrio de La Esperanza resiste tras la huida del tiempo, quizá también la casa donde aprendiste a jugar. Me comprometo indagar luego del confinamiento.

Los niños pasqueños (igual que sus pares de otras regiones naturales del Perú), durante la fiesta de carnestolendas han jugado con pistola de agua, globo, pelota, serpentina. Durante el año: pica-pica, rayuela (mundo), San Miguel, La Vieja Abuela, Que Pase el Rey (pasa el rey / tiene que pasar / el hijo de cóndor / se ha de quedar); trompo, yas y pimpón, canicas, tres en raya, sirriachi (la chapa plana tiene dos agujeros en el centro, por ahí cruza el cordel, se mueve haciendo anillos y al estirar oyese sirriachi, sirriachi, sirriachi); chancalalata (kiwi), yoyó, saltasoga, las escondidas, palitroque, tic-tac, rueda y callapi. En agosto, el campo libre y los vientos alisios impulsan el vuelo de la cometa; diversión con tantawawa, urpi y llamita (noviembre); de igual forma, carrito, muñeca, ollitas, avión, barco (diciembre).

El portal hace bulla con su silencio, tu abuela perdura en el canto inmarcesible para que tomen la posta todos los árboles genealógicos (nietos, biznietos, tataranietos).

«Pero el tiempo es el que enseña / y hoy quisiera regresar / a ver de cerca un amigo / o contemplar cómo era / el primer juego infantil».

Conspicuo baladista, tus canciones vuelven con tu voz, propuesta, sentimiento e insuflan querencia en todo ámbito (familiar, social, cultural).

«Él era todavía un niño cuando lo conocí… Una de esas tardes se acercó acompañado de su madre, mi amiga, para conversar conmigo: “César –me dijo ella– mi hijo que se ha convertido en hincha número uno de tus programas, quiere conocerte. Aquí está, se llama David”. Muy feliz le estreché las manos y nació nuestra amistad. “Yo escucho todos sus programas de Radio Corporación, especialmente los que difunde nuestros cuentos y leyendas tan hermosos –me dijo emocionado”», confiesa Mario César Pérez Arauco, “Maestro del Cerro de Pasco”, residió en “El Misti”, cerca del domicilio de nuestro festejado.

«Siento deseos de verme / parado en ese portal / y oír la voz de la abuela / o contemplar a la gente / cuando regresa a su hogar».

Nostalgia hecha canción, canción y artista suspiran a 4.338 de altitud. Hay un espejo llamado recuerdo, dicho espejo gana en limpidez a Patarcocha o Laguna de Patar. El tren de la vida, de tanto en tanto, traslada hacia los pasos andados y se detiene en la cúspide de la fama que disfruta él, con todo derecho.

Epónimos. Ganador del Primer Festival de la Canción de Huánuco (15 de agosto de 1975).

“Cómo estará la casa” contiene siete fragmentos, cinco de los cuales agrupan cinco versos donde impera octosílabo u ocho sílabas métricas por verso, en los dos párrafos extensos (de 9 y 11 versos) descuella heptasílabo (siete silabas métricas por verso).

David Dalí Herrera Agüero, peruano-boricua, es compositor, cantante, productor musical y de programas de televisión.

“Llorando estoy” responde un eco de las montañas cuando indagas por “Cómo estará la casa”. Eres “Como un volcán” porque arrasas la tristeza y lo trasmutas en verde ilusión, así dirá: “Simplemente por amor” o “Eso que llaman amor”.

*“El Puchkador de la Nieve”

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