(23 de abril, Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor según Unesco desde 1995)
Por: Víctor Raúl Osorio Alania*
Libros con atiborradas lecturas / Inculcan actos por la libertad, / Blanquecinas hojas entre ternuras / Registran ensueño y veracidad, / Opulentos libros por las culturas. (Acróstico de VROA)
RELATO
¿Qué debo hacer para ser libre? Raulito consultaba con ahínco a las almohadas recién compradas, a la vez, intentaba dormir, nada distraía su meditación, ni el bullicio de la discoteca, ni la tempestuosa lluvia, ni las quejas de canes abandonados.
Plateada luna empezó a iluminar la pradera, las sombras de los oteros aumentaban y aumentaban a cada segundo. Aquella nívea doncella abrió su corazón y salieron expeditivos o raudos muchos libros con diverso vuelo y en diversas direcciones. La lluvia emprendió la retirada para garantizar el traslado aprendido de los libros, gesto que agradecieron estos últimos.
Raulito quedó aturdido bajo la situación insólita, pero ágil recobró la lucidez. Abrió sus brazos como nunca y pudo abrazar a cinco libros. Viajaron dando volteretas y aterrizaron juntos en un parque que destacaba con sauces, álamos, eucaliptos, también había plantas ornamentales, medicinales, suculentas (aromáticas) y trepadoras.
Amigo, compartimos sueños más que palabras, si gustas, las palabras que procrean sueños, los libros hablaron con absoluta resolución.
Las plantas suspiraron en su propio arraigo, flores y frutos asintieron con buena fotosíntesis.
¿Qué debo hacer para ser libre? Raulito preguntó con total curiosidad, respeto y voz decidida.
Aquellas palabras aparecieron escritas en el cielo despejado, jóvenes estrellas que frisaban más de cuarenta y nueve años mostraban la pregunta.
¡Libre eres, amigo!, dijo un conspicuo libro y despertaron aves en la copa de los árboles. Añadiendo tras la afirmación: ¡Libres también son los otros lectores del mundo!
Todo pasaba rápido según el entendimiento humano, no obstante, la situación era especial para los que tenían cuerpo de papel.
Libros, árboles y Raulito hicieron listados de actividades para cubrir toda infinidad temporal. Rescato pactos que superan lo interesante.
Inflorescencia habrá en treinta y tres metros a la redonda cuando lean en equipo tres libros por mes.
Las flores aroman la existencia, significa paz y armonía, brindan inspiración por colores.
Virtuosos parques tendrán curación automática con verdor ilimitado si las parejas leen cinco libros en tiempo prudencial. Además, en el árbol más añejo de los pueblos crecerán libros con mensajes oxigenantes.
Quedaba tácito que cada lector elegiría la obra de su preferencia y debería construir los ejercicios sobre su contenido.
Un árbol brotará si cada persona lee siete libros en el tiempo más corto.
La arboleda aplaudió y dejó caer muchas hojas. Los conferencistas pudieron divertirse al escribir mensajes sobre dichos vegetales.
“Valioso libro pequeño / incrementa el desempeño”, “Lector apto sin pretexto / a la luz de sabio texto”, “Se conoce perspectivas / en páginas cognitivas”.
La madrugada austral anunciaba su nuevo nacimiento. Entonces, manantiales, ríos, lagunas y nuestros personajes decidieron entonar el huayno titulado El libro de mis amores, letra y música de Elías Trinidad Gonzales, interpreta Los Ídolos del Pueblo.
Buscando mis pensamientos, / añorando tus recuerdos / en la esquina de tu casa / casi, casi he llorado.
¿A quién echamos la culpa, / a tu corazón o al mío? / Nos quisimos locamente / y ¿por qué nos separamos?
En las páginas del libro, / del libro de mis amores, / está escrito tu nombre / con tu sangre y con la mía.
Fuga. // Flor de mi jardín has sido, con mi llanto te he regado. Ondas heridas con tus espinas al alejarte tú me has dejado. //
El tiempo pasó volando y vestía ponchos de viento. Raulito y demás lectores del mundo, cada 23 de abril, repetían solos y en equipo que estaban dejando excelente herencia. Fue cierto, luego de los funerales todo quedaba esclarecido, tenían más libros que dinero, los libros extendidos superaban a docenas de hectáreas de tierra fértil.
Está vigente el reto de leer y comprender, leer para ser mejores personas y sociedades que convivan en medio de la justicia social y la honestidad. ¡Árboles y libros por siempre!
VALLEJO
César Abraham Vallejo Mendoza, insisto, tiene los pergaminos suficientes para ser leído dentro y fuera de las aulas. Aquí no hay rajatabla, solo es el reconocimiento a su creatividad generosa plasmada en libros de poesía, narrativa (cuento, ensayo, crónica, teatro).
Los heraldos negros (1918), resultan siendo el efecto de la vida misma, pues el ser humano es alegría y tristeza, jamás dejará de expresarse mediante sociabilización o soliloquio.
Trilce (1922), introduce misterio desde el título, César Vallejo sabe lo que hace; camina por la cornisa poética, pero se mantiene estoico y desahogado. Trilce como ráfagas de viento podría ser el espejo existencial para más de un humano.
Poemas humanos (1939, obra póstuma), proclama y configura la solidaridad, lo cual debería ser el camino a seguir. Poemas humanos parecen pulmones oxigenantes que luchan con denuedos para sobrevivir con dignidad.
España, aparte de mí este cáliz (1939), sirve a César Vallejo para exponer la justicia social, mediante la poesía hace suyo la Guerra Civil Española (julio de 1936 hasta 1 de abril de 1939). Su compromiso fue aspiración de muchos.
LEXEMA
A partir del lexema o la base léxica “libr-“, emergen las siguientes palabras bajo los preceptos de la RAE:
Libro. m. Conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante. Ej.: Mi libro preferido está protegido bajo siete llaves.
Librillo. m. Añadido el sufijo “illo” tiene connotación diminutiva de libro pequeño. A la vez, con “ito” se obtiene librito, prima la entonación afectiva.
Libraco, libracho o librejo. m. Los sufijos “aco, acho, ejo” representan desdén por algún libro. Ej.: Nunca juzgues un libro por la portada, haces mal en decir libraco.
Librería. f. Tienda donde se venden libros. Ej.: ¿Cuál es la última librería inaugurada en vuestra localidad?
Librero, ra. Oficio de la persona que vende libros. Ej.: La señorita librera vende libros y juega ajedrez.
También resulta válido anteponer términos al vocablo libro.
Audiolibro. m. En audio se resalta el contenido parcial o total de un libro. Ej.: Audiolibro de Wayraviento es homenaje póstumo a si autor, Venancio Victor Domínguez Condezo.
Portalibros. m. Correas, con tablas o sin ellas, para llevar libros y cuadernos. Ej.: Su automóvil tiene portalibros para los útiles de sus hijos.
*“El Puchkador de las Nieves”







