El promotor turístico César Antezana Andrade destacó la importancia de la creación de áreas de conservación regional (ACR) en Huánuco, entre ellas el Bosque Montano de Carpish, el Bosque de Chonta, el Bosque de Yanajanca y el Bosque de Osomayo-Milpo, actualmente en proceso de creación.
Estas iniciativas se suman al Área de Conservación Privada Panguana, ubicada en el distrito de Yuyapichis, provincia de Puerto Inca, impulsada por la reconocida bióloga Juliane Koepcke, sobreviviente del accidente aéreo ocurrido en la selva huanuqueña en 1971.
Antezana resaltó que la creación de estas áreas permitirá rescatar, valorar y proteger la biodiversidad de la región, que alberga siete de las ocho regiones naturales del Perú: Yunga, Quechua, Suni o Jalca, Puna, Janca o Cordillera, Rupa-Rupa o Selva Alta y Omagua o Selva Baja. La única región ausente es la Costa o Chala.
Esta diversidad geográfica convierte a Huánuco en un territorio privilegiado, con abundante fauna, flora y vegetación que contribuyen a la cosecha de agua para las zonas bajas y comunidades agrícolas, como ocurre en el Parque Nacional de Tingo María y sus áreas de amortiguamiento.
El especialista subrayó que las comunidades locales tienen la oportunidad de dar valor agregado a sus materias primas y productos, desarrollando actividades comerciales en mercados locales, nacionales e internacionales.
De esta manera, cada ACR puede proyectarse como un espacio de trabajo organizado y planificado, generando nichos de mercado para un turismo selecto, científico y responsable. Como ejemplo, mencionó el Bosque de Montepotrero en Umari, que recibió la visita de biólogos europeos y norteamericanos, quienes con sus estudios contribuyeron al desarrollo del ecoturismo.
Finalmente, Antezana consideró que aún falta promover la creación de otras áreas de conservación regional, como el Bosque de Jillaulla en Umari, provincia de Pachitea, y Monteazul en Kichki, provincia de Huánuco, además de otros espacios que podrían sumarse en diversas partes del departamento.






