Derechos de los niños y niñas: libertad, seguridad y felicidad.

A pesar de los avances en derechos de los niños y niñas, nuestro país sigue arrojando cifras de violencia hacia los más pequeños.

Como cada 20 de noviembre se celebra el día de los derechos de los niños y de las niñas.

Sin embargo, lo que debería ser un día especial en todo el mundo, queda opacado por cifras de violencia infantil que se registran día a día en todo el mundo.

Según los últimos reportes del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) y el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) se han registrado 3,965 casos de violencia en niños y niñas y adolescentes a nivel nacional, donde los menores de 0 a 11 años son los más vulnerados.

Según nuestras investigaciones y corroborando la información obtenida, nos dimos cuenta que son muy pocas las personas que conocen lo que son realmente nuestros derechos, pues siendo el siglo XXI aún sigue habiendo explotación infantil, maltrato tanto físico como psicológico, y la pregunta es ¿Hasta cuándo?, ¿Qué tenemos que hacer para tener más protección?, ¿Qué necesitamos para poder salir a la calle sin temor de que nos pase algo?

Escuchamos a los adultos decir … ¡en mis tiempos jugábamos, en la calle!, ¡que van a saber eso ustedes, todo el día están metidos en la casa, ya no hacen deportes!…

Pero dígannos: si el peligro está en las calles ¿Cómo salir y exponernos?

Ahora, ni en la casa estamos seguros, muchos de los casos de violencia también se encuentran en las casas.

La violencia entre integrantes de la familia no es un problema que percibamos como tal, no porque no exista, sino porque esta se ha vuelto parte de la dinámica familiar y de la resolución de conflictos entre nosotros.

Ahora bien, se supone que la idea de “libertad” significa ser libre de moverte, salir, “no estar encerrado”, poder jugar en la calle o al parque, ir donde quieras sin miedo a que te acosen, te roben, te asalten o te secuestren.

“Poder volar, bailar, abrir los brazos sin estar metidos como en una caja”

“Que haya menos borrachos en el barrio nos haría sentir más libres, porque no podemos ir a muchas calles porque no hay vigilancia de la policía en los barrios”.

Finalmente, dicen que ser libre significa contar con medios económicos y materiales para tener una vida digna y con el acceso a bienes básicos de primera necesidad (vivienda, comida, trabajo,…). Pero eso no se ve ahora, sigue habiendo tasas muy grandes de pobreza en nuestro país.

La finalidad de este artículo es de dar a conocer la percepción que tienen las niñas y los niños acerca del maltrato infantil, y del sentido de la libertad, esto nos permite identificar que ellas y ellos únicamente perciben como maltrato una acción, cuando ésta les causa daño grave a nivel físico, psicológico y emocional, situación que no permite que se les pueda brindar un apoyo oportuno.

Para muchos ser feliz significa contar con un familiar o grupo de amistades que te quiera, apoye, escuche, acompañe y proteja.

Sin embargo, la familia también puede ser el escenario de una violencia donde ellos pueden ser víctimas y testigos. El maltrato y el castigo físico y psicológico en el ámbito familiar representa para muchos algunas de las formas de violencia más comunes.

Para las niñas y niños es muy importante que se les reconozcan sus derechos, a todos y todas por igual, y se les trate con respeto y dignidad, que se les escuche y se les tenga en cuenta, que se les reconozca su valor social, su papel activo y sus aportaciones “positivas” a la sociedad.

La injusticia, la desigualdad y la discriminación son factores sociales que desencadenan muchas formas de violencia hacia niños y niñas, que encuentra además un terreno fértil en una sociedad que le otorga escaso valor a la infancia.

Dejemos ser libres a los niños, en una sociedad donde les brinden una mayor protección y seguridad de que su vida no será interrumpida.

*Alumnos de 4to grado CEP “Matusita” // Prof. Magaly Vanessa Ramos Espinoza

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