Danza de los Negritos de Huánuco: caporal de ‘Justo Juez’ pide ponderación a las cofradías

A pocos días de culminar la Festividad de los Negritos de Huánuco, el profesor Wilfredo Sotil Cortavarría, caporal y presidente de la tradicional cofradía Justo Juez, destacó que la celebración viene creciendo progresivamente, aunque es necesario corregir los excesos que se han presentado y evitar que se repitan en los días restantes.

Sotil señaló que lo más importante es que las autoridades están comprendiendo cada vez más la relevancia de esta fiesta, y resaltó como aporte positivo la innovación en las coreografías, que hoy muestran una mayor variedad de estilos en comparación con la uniformidad que caracterizaba la danza hace 20 o 30 años. Incluso, algunas cuadrillas han incorporado elementos de otras danzas nacionales, como la diablada.

No obstante, lamentó la presencia de anomalías que deben ser consideradas hechos aislados, como las grescas o las improvisaciones de los corochanos, algunos de los cuales se presentaron con faldas y actitudes que desvirtúan su papel. “Este personaje no es un payaso para hacer payasadas y divertir a la gente”, subrayó.

El caporal también se refirió al vestuario, en el que incumplen normas tradicionales: el plumaje del caporal debe ser de nueve plumas y el de los pampas de seis, pero esto no siempre se respeta. Asimismo, criticó los estampados modernos en los cotones con figuras deportivas o nombres, así como el exceso de adornos que impiden apreciar el color original de la prenda.

Otro aspecto observado fue a las bandas musicales, muchas de ellas provenientes de otros departamentos, que interpretan ritmos ajenos a la tradición huanuqueña. Sotil consideró que este punto también debe ser corregido.

En cuanto a la atención gastronómica, recordó que antes se ofrecía caldo verde con café y bollito huanuqueño en el desayuno; picante de cuy en el almuerzo; y locro huanuqueño por la noche. Sin embargo, ahora se sirven platos como patasca, pachamanca, polladas o parrilladas, lo que modifica las costumbres originales.

De cara al futuro, planteó que para el 2027 las cofradías deben controlar mejor las emociones, mejorar el vestuario sin excesos y retornar a los orígenes de la danza, centrando la devoción en el Niño Jesús. “La danza no es para la diversión, es lo más importante de esta festividad”, enfatizó.

Finalmente, Sotil recordó que históricamente la cantidad máxima de corochanos debía ser tres, pues representan a los capataces que cuidaban a los negritos en las haciendas. Sin embargo, este año algunas cofradías llegaron a presentar hasta veinte, lo que consideró una tergiversación que debe corregirse.

Este año, se estima la presentación de más de 200 cuadrillas en todo Huánuco.

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