La Contraloría General de la República (CGR) informa que recomendó a Seda Huánuco adoptar medidas correctivas ante las deficiencias identificadas en su Plan de Gestión Reactiva ante Lluvias Intensas 2026-2028, el cual no garantiza una respuesta oportuna y eficaz frente a posibles fallas en la línea de conducción de agua potable, lo que pone en riesgo la continuidad del servicio para la ciudad de Huánuco.
En el Informe de Orientación de Oficio n.° 19200-2026-CG/GRHC-SOO, cuya evaluación se realizó del 22 de mayo al 6 de octubre de 2026, verificó que el referido plan presenta deficiencias en su diseño normativo y operativo, pues no cumple con los estándares mínimos necesarios para atender las contingencias de manera eficaz.
Señala que uno de los problemas se relaciona con la respuesta ante el colapso de la línea de conducción, ya que, en esa situación, la activación de la emergencia priorizó los trámites documentarios en lugar del despliegue inmediato del personal técnico en la zona afectada, lo que ocasionaría la pérdida de horas importantes para intervenir.
A esta situación se suma la situación de la línea de conducción, la cual presenta deficiencias estructurales e inestabilidad del suelo, condiciones que ponen en riesgo la continuidad del suministro de agua potable. Documentos técnicos elaborados por la propia empresa en marzo de 2024 ya habían advertido las deficiencias y puntos críticos, sin que, a la fecha de la evaluación, hubieran adoptado medidas necesarias debido a que esta situación podría ocasionar un desabastecimiento prolongado del servicio.
La Contraloría también identificó que las labores de reparación pueden retrasarse por la falta de insumos técnicos y el limitado stock de materiales necesarios para atender una emergencia, lo que podría paralizar los trabajos. Asimismo, indica que hay deficiencias en el abastecimiento alternativo mediante cisterna que ocasionaría un despliegue tardío e insuficiente para atender simultáneamente a los sectores vulnerables de Aparicio Pomares, Las Moras y Llicua, lo que podría dejar sin agua a familias y centros de salud.
El plan de distribución, por ejemplo, no contempla contratos para alquilar cisternas adicionales, pese a que se requiere cubrir la atención del 50 % de la población afectada.
Otro problema corresponde a la comunicación con los usuarios. La emisión tardía o imprecisa de comunicados impide que la población conozca con claridad los horarios y cronogramas de reparto de agua, situación que puede generar incertidumbre, protestas y una mayor demanda en los canales de atención comercial.




