El culto a la cruz del Señor de Chacos

Considerada una de las más importantes celebraciones del calendario festivo regional peruano, la Fiesta de las Cruces o Cruz de Mayo se celebra, con fecha central el 3 de dicho mes, en varias provincias del Perú donde se expresa en tradiciones y costumbres rebosantes en fervor cristiano y sincretismo cultural.

Esta festividad católica se remonta a los inicios de la evangelización con la conquista española y adquirió en las diversas regiones un sentido de identidad y protección, teniendo a la imagen de la cruz y del propio Jesús como símbolos máximos de la fe y la devoción de los pueblos hacia Dios y su hijo el redentor.

En Huánuco se rinde culto a la cruz del Señor de Chacos, patrón del pueblo de San Rafael. Allí se realiza el “Pachachi”, que es la bienvenida y alojamiento a los miles de visitantes y peregrinos, actividad que es acompañada con el acondicionamiento de los llamados »palos mayores» en las capillas.

La Fiesta del Señor de Chacos que inició ayer y se prolongará toda la semana, es una celebración religiosa dedicada al patrón de Chacos. Normalmente tiene una duración de cuatro días con peregrinación y penitencia por parte de fieles, quienes forman largas colas, portan ofrendas, velas y flores con el único propósito de visitar la imagen y postrarse a sus pies. El día central es el 3 de mayo.

Hay misa en honor a la víspera del Señor, quema de fuegos artificiales, procesión del Señor de Chacos, entrega el trucay a los mayordomos entrantes.

Es característico que los devotos caminen descalzos y recen en cada cruz, para poder ser perdonados por sus pecados.

LEYENDA DEL SEÑOR DE CHACOS

Dicen que la fe mueve montañas, que los milagros existen si oras con el corazón y hablas con el alma. Existe un reconocido lugar, el centro poblado de Chacos en el distrito de San Rafael, dónde los milagros son posibles por la presencia de la venerada imagen del Señor de Chacos.

Chacos es un pueblo ubicado en la margen derecha del río Huariaca, en la parte central de un majestuoso cerro, del cual cuida como un centinela receloso a la capital del distrito de San Rafael, en la provincia de Ambo. Ese pueblo tiene como patrón a una imagen de Cristo Crucificado: El Señor de Chacos.

Cuentan que cuando dos niños pasteaban sus ganados en las quebradas de Tacta, al momento de servirse sus fiambres, escucharon el sonido de golpes de hacha de entre los árboles. El mayor de ellos curioso, optó en averiguar quién trabajaba a esas horas, entonces vio a un anciano tallando una cruz. Al contemplar tal hecho, corrió impresionado hacia su compañero para narrar lo observado; determinando luego ambos ir a ver nuevamente. Cuando ya estaban cerca, fueron guiados por el mismo anciano, quien resultó ser afable con ellos.

Los niños tomándole confianza le formularon varias interrogantes: ¿Cómo te llamas?, ¿de qué lugar eres?, ¿por qué haces esa cruz?, ¿adónde lo llevarás? El anciano solo respondió: Soy carpintero desde pequeño y esta cruz la construyo para mí.

Los pastorcitos se dan cuenta de la palidez de su rostro. Estremecidos de suplicio, deciden ofrecerle sus fiambres; pero el anciano, le dijo: ¡Mañana cuando vuelvan, quiero que me traigan sus hermosas flores! Luego, continuó con su faena, dando forma a la cruz.

Los niños al llegar a sus casas informaron a sus padres de lo sucedido, pero estos lo tomaron en forma trivial. Al día siguiente los pastorcitos con el encargo encomendado, llegaron al lugar, en la que vieron al anciano crucificado y disecado, sorprendidos del insólito hecho se dirigieron desesperadamente hacia sus padres, quienes con incredulidad los acompañan para certificar lo que les decían los niños. Cuando llegaron al lugar, encontraron a un Cristo Crucificado. Desde ese instante lo llamaron: Señor de Chacos.

La comunidad chacosina trató de establecerlo en el pueblo, la que fue inútil porque cuántas veces lo llevaron aparecía después en el lugar hallado. Dicho acontecimiento se difundió por todos los lugares de San Rafael, Huariaca y Pallanchacra (Pasco). Pobladores de este último, con una actitud caprichosa de que la imagen les pertenecía, trataron de llevárselo, pero, fue impedido por el poder milagroso del Señor de Chacos; pues al intentar trasladarlo a centenares de pallanchacrinos, se les hizo más pesada en el transcurso del camino, hasta no poder cargarlo; además, una intensa lluvia que no llegó a mojar a los chacosinos espantó a los intrusos.

En otra ocasión, los sanrafaelinos construyeron una capilla en la misma ciudad para venerar al milagroso santo. Al intentar trasladarlo con gran número de personas y en procesión, ocurrió en forma súbita un intenso movimiento de tierra y una lluvia torrencial, que causó la huida impetuosa de los concurrentes. Luego de un instante quisieron retornar, pero fueron impedidos nuevamente por la tierra arcillosa que no accedió al avance; a consecuencia de eso, uno de ellos propuso que sería mejor retornarlo a su lugar. Al realizar dicha petición cesó todos los obstáculos y mejoró el clima. Todas las personas supusieron que el Cristo Crucificado escogió como su hogar al pueblo de Chacos, donde efectivamente, después fue llevado por un maestro de capilla dentro del júbilo de fe ofrecida por los pobladores, efectuando luego una misa en su honor. Ese día, ocurrió una intensa lluvia seguida de un intenso sol, lo que según la creencia de los comuneros, significa que el Cristo lloró porque querían alejarlo del lugar encontrado, pero, luego sonrió porque finalmente decidieron ubicarlo en el pueblo de Chacos.

Leer Anterior

02.05.2023

Leer Siguiente

Venezuela pide garantías para repatriar a migrantes que están en la frontera Perú – Chile