Por: Jorge Chávez Hurtado
Huánuco no necesita que le inventen grandezas. Las tiene. Y las tiene de sobra. Lo que le falta, y aquí comienza el problema, es convertir esa riqueza en conciencia, en orgullo, en conocimiento y, sobre todo, en acción. Porque una región que vive repitiendo las glorias de sus antepasados mientras permite que su patrimonio se pierda, se olvide o se degrade, corre el riesgo de convertir su historia en un museo de nostalgias. Tenemos montañas, ríos, bosques, restos arqueológicos, memoria, cultura y hombres y mujeres que dejaron huella. ¿Y qué hemos hecho con todo eso? Esa es la pregunta que incomoda. El maestro Limber Rivera Dionicio, docente, investigador y escritor, mira hacia el pasado no para rendirle un homenaje complaciente, sino para recordarnos que la herencia no sirve de mucho cuando quienes la reciben no saben qué hacer con ella. Su artículo es una interpelación directa a los huanuqueños: conocer lo que somos, defender lo que tenemos y trabajar por lo que todavía podemos llegar a ser. Cultura Viva publica íntegramente esta reflexión. Léala. Y después, pregúntese qué estamos haciendo con el Huánuco que heredamos.
REGIÓN HUÁNUCO
Pasado, Presente y Futuro
La región Huánuco, más conocida como el departamento de Huánuco, se encuentra ubicada en la zona central del país; su extensión abarca la zona andina (40 %) y la región amazónica (60 %). Dentro de los 35 314 km² se hallan diversos pisos altitudinales que van desde los 200 m s. n. m. (Puerto Inca) hasta los 6634 m s. n. m. (Lauricocha). En ese panorama se encuentra diversidad de climas propios de la selva baja (omagua), que comienza con Honoria y Tournavista, con temperaturas que fluctúan entre los 25 °C y 30 °C, seguida por la selva alta (rupa-rupa, 400-1000 m s. n. m.), yunga (1000-2300 m s. n. m.), quechua (2300-3500 m s. n. m.), suni (3500-4000 m s. n. m.), puna (jalga, 4000-4800 m s. n. m.) y cordillera (janca, 4800-6634 m s. n. m.).
En los mencionados pisos tienen su hábitat numerosísimas especies de flora y fauna; existen valiosas vetas mineras e importantes fuentes acuíferas.
En el ámbito de esta naturaleza surge la presencia humana que, en base a imaginación y trabajo, creó una cultura propia.
Hace 10 000 años aparecen en la zona de Lauricocha los primeros grupos humanos que modificaron la naturaleza durante 4000 años. Posteriormente, aparecieron otros pueblos que nos legaron testimonios de su esfuerzo y creatividad, cuyas evidencias materiales cubren los últimos 1000 años, como observamos en la obra de los yaros, guanucos, chupaychus, wacrachucos, yachas, queros, panatahuas y rupa-rupas. Luego aparecieron los incas y, con ellos, una nueva organización política y administrativa, finalizando con la llegada de los españoles hace 500 años (s. XVI), acontecimiento que produjo la universalización de nuestra historia.
El Huánuco de hoy es el producto de esa relación entre naturaleza y sociedad, que se tradujo en importantes creaciones culturales que fueron modelando el perfil de nuestra región, habiendo surgido destacadas personalidades en diferentes momentos de nuestra historia, tales como el inca Illa Túpac, Amarilis, Juana Moreno y José Gabriel Aguilar, líderes anticolonialistas; Juan José Crespo y Castillo, Marcos Durán Martel, Norberto Haro y los conductores de los pueblos que impulsaron la revolución de 1812; Mariano Ignacio Prado, jefe del movimiento que derrotó a los españoles que intentaban reconquistar el Perú; Leoncio Prado; Aparicio Pomares, caudillo que puso en fuga a los chilenos; el matemático Mariano Dámaso Beraún; el músico Daniel Alomía Robles; el literato Adalberto Varallanos; el médico Hermilio Valdizán; Javier Pulgar Vidal, geógrafo que desarrolló la tesis de Las Ocho Regiones Naturales del Perú; Augusto Cárdich, investigador que estudió al hombre de Lauricocha; el político y escritor Esteban Pavletich; el historiador José Varallanos; el tradicionalista Virgilio López, quien rescató muchas facetas de la idiosincrasia del pueblo huanuqueño; y otros más que la brevedad de esta nota no nos permite reseñar. Continuemos su ejemplo.
Y junto a las personalidades descritas están nuestra selva amazónica, nuestros nevados, como la cordillera Huayhuash, nuestras incomparables lagunas, nuestros ríos Marañón, Huallaga y Pachitea, corrientes matrices del Amazonas, nuestras fuentes de aguas termales, nuestras fértiles tierras, en fin, muchas riquezas más.
Por otra parte, contamos con numerosos centros arqueológicos, como las cuevas de Lauricocha, el centro ceremonial de Kotosh, los complejos urbanísticos de Kenac, Garu, Saway, Nunash, Atash, Piruro, Susupillo, Tinyash; el camino inca Cusco-Quito, el centro administrativo de Huanucopampa, etc.
Los huanuqueños somos los herederos de esta gran riqueza natural y cultural. Nuestra misión es revalorizarla, difundirla y, en muchos casos, convertirla, por una parte, en materia de estudio, investigación y conocimiento y, por otra, utilizarla como fuente de desarrollo económico, no para depredarla, sino para mejorarla y convertirla, por ejemplo, en destinos turísticos, pues en este campo tenemos un enorme potencial.
Asimismo, nuestra región tiene recursos naturales para impulsar la agricultura, la ganadería, la artesanía, la gastronomía, la pesca fluvial en nuestra selva y la explotación maderera, evitando su depredación mediante una política orientada a realizar una intensa reforestación a nivel nacional.
En el campo de la gastronomía, impulsemos el consumo de nuestros platos típicos, como el juane, la cecina con tacacho, el caldo de gallina, la pachamanca y el picante de cuy, sin olvidarnos de la chicha de jora, la chicha morada, la aguajina, la cocona y la carambola.
Está en nuestras manos hacerlo.
Imitemos a nuestros antepasados. ¡Hagamos Huánuco! ¡Hagamos Patria! ¡Hagamos Perú!
Limber Rivera Dionisio




