Llegar a la imponente ciudadela inca de Choquequirao, suspendida a más de 3,000 metros de altura en la cordillera de Vilcabamba, es una hazaña reservada para pocos. A diferencia de Machu Picchu, que cuenta con trenes y buses turísticos, este místico santuario cusqueño exige una de las rutas de senderismo más difíciles del Perú: entre cuatro y cinco días de caminata extrema cruzando el cañón del río Apurímac.
Sin embargo, a partir de esta semana, la tecnología y la ciencia se han aliado para romper esta barrera geográfica. La Alianza Francesa de Lima y el Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA) acaban de inaugurar la exposición “Choquequirao VR: Ciudad sagrada del río Apurímac”, una propuesta de realidad virtual que permite a cualquier ciudadano «teletransportarse» y explorar este tesoro arqueológico de forma totalmente gratuita.
Un enigma prehispánico devorado por la selva alta
Para entender el valor de esta muestra, es necesario comprender qué representa Choquequirao para la historia andina. Construido en el siglo XV —probablemente bajo el mando del inca Túpac Inca Yupanqui—, este complejo funcionó como un centro ceremonial de élite, un puesto de control estratégico y, más tarde, como uno de los últimos refugios de la resistencia inca frente a la invasión española. Su imponente diseño, sus andenerías perfectamente adaptadas a los abismos y su distribución arquitectónica le han valido el título de la «ciudad hermana» de Machu Picchu.
Sin embargo, a diferencia de su famosa pariente, Choquequirao sigue siendo una frontera abierta para el descubrimiento. Los investigadores estiman que más de la mitad de la ciudadela sigue oculta bajo la densa vegetación de la selva alta. Es un sitio arqueológico vivo, donde instituciones como el Ministerio de Cultura y la UNESCO continúan excavando año tras año para desenterrar muros, canales y terrazas que llevan siglos sin ver la luz del sol. Esta condición de misterio e inaccesibilidad es precisamente lo que capturó la atención de los creadores de la muestra.
Ciencia y arte: El puente sensorial hacia Vilcabamba
La exposición es el resultado del trabajo conjunto de dos miradas expertas: el fotógrafo francés Nicolas Villaume, explorador de National Geographic especializado en registrar la interacción entre el hombre y la naturaleza, y el arqueólogo Romuald Housse, investigador del IFEA que estudia cómo se organizaban las sociedades en los Andes.
En lugar de presentar una galería fotográfica tradicional, los autores combinaron registros de video aéreo de alta resolución, modelados en tres dimensiones y visores de realidad virtual. El visitante no se limita a mirar una imagen colgada en la pared; al colocarse los lentes, experimenta la sensación de vértigo de estar parado al borde del cañón del Apurímac, camina entre los muros de piedra labrada y observa el entorno montañoso desde la misma perspectiva sensorial que tuvieron los incas hace quinientos años. Esta herramienta no solo sirve como entretenimiento, sino que se convierte en un valioso registro documental que apoya las labores de conservación y educación patrimonial.
¿Cómo y cuándo visitarla?
La exposición se presenta en la Galería L’Imaginaire de la Alianza Francesa de Lima (sede Miraflores, en la cuadra 4 de la avenida Arequipa). Estará abierta al público desde hoy, 25 de junio, hasta el 22 de agosto de 2026, en un horario bastante accesible de 10:00 a 22:00 horas.
El ingreso es completamente libre. Se trata de una oportunidad única para que estudiantes, familias y amantes de la historia experimenten el misticismo de uno de los rincones más indómitos del Cusco sin necesidad de salir de la capital, transformando el patrimonio cultural de un obstáculo geográfico a un recurso educativo al alcance de todos.




