El Poder Ejecutivo extendió el estado de emergencia por un plazo de 60 días calendario en seis distritos de las provincias de Tambopata y Manu, en el departamento de Madre de Dios. La medida busca dar continuidad a los operativos policiales y militares orientados a combatir la criminalidad organizada, la minería ilegal y diversos focos de violencia en la región.
La norma establece que la Policía Nacional del Perú mantiene el control del orden interno con el soporte de las Fuerzas Armadas, ejecutando intervenciones basadas en mapas del delito e inteligencia táctica.
Las zonas bajo control y el despliegue de las fuerzas del orden
La medida no afecta a toda la región por igual, sino que se concentra de forma estratégica en los puntos con mayores índices de conflictividad. El despliegue de seguridad se focaliza en:
Provincia de Tambopata: Afecta directamente a los distritos de Tambopata, Inambari, Las Piedras y Laberinto.
Provincia de Manu: Se aplica en los distritos de Madre de Dios y Huepetuhe.
Estrategia basada en datos: Las fuerzas del orden no actuarán al azar; la policía y el ejército coordinarán sus patrullajes utilizando estadísticas y alertas de inteligencia para intervenir los sectores más peligrosos y resguardar las fronteras locales.
El impacto directo en la rutina y los derechos de los vecinos
Explicado de forma sencilla, un estado de emergencia significa que las reglas de convivencia cambian temporalmente para facilitar la captura de delincuentes. Esto genera consecuencias muy claras en la vida diaria de la población:
Suspensión de derechos clave: Durante estos dos meses, la policía tiene la facultad legal de ingresar a una vivienda o detener a una persona sospechosa sin necesidad de contar con la orden escrita de un juez. Asimismo, se limitan temporalmente las libertades de reunión y de libre tránsito. Esto se traduce en más controles de identidad públicos y revisiones de vehículos en las carreteras.
Trámites obligatorios para eventos grandes: Si los vecinos, gremios o instituciones locales desean organizar actividades masivas (como conciertos, procesiones religiosas, campeonatos deportivos o fiestas patronales), deberán solicitar obligatoriamente un permiso previo a las autoridades locales, quienes evaluarán si es seguro realizarlos. Las reuniones familiares o pequeñas no necesitan este trámite.
Garantías frente al uso de la fuerza: Para evitar abusos de autoridad, el decreto exige que los policías y militares respeten estrictamente los manuales de derechos humanos y los protocolos de atención para mujeres y personas vulnerables, además de fiscalizar la situación migratoria en la zona.
Rendición de cuentas obligatoria: Al finalizar los 60 días, el comando militar y policial a cargo tendrá que presentar un informe detallado con los resultados de las detenciones y operativos directamente al Ministerio del Interior, al Congreso de la República y al Poder Judicial para evaluar si la delincuencia realmente disminuyó.
Fuente: Agencia Andina




