Por: Roger Rondón Bardón
Las enhiestas y níveas murallas de la maravillosa cordillera del Huayhuash, el siempre vigilante Yarupajá y el majestuoso Jirishanca contemplan orgullosos la vasta y ubérrima región centro-oriental de Huánuco, surcada por tres grandes hoyas hidrográficas: Huallaga, Marañón y Pachitea. Estos imponentes ríos fertilizan sus fértiles valles, colmados de extraordinarias riquezas y recursos que la madre naturaleza prodigó a esta tierra, cuyo territorio comprende extensas zonas de sierra y selva.
Recursos naturales como la Cueva de las Lechuzas, La Bella Durmiente en Tingo María, La laguna de Manca Pozo en El Valle, Huánuco, Pichgacocha en Conchamarca, Ambo, y muchas otras a lo largo y ancho del departamento de Huánuco.
La generosa naturaleza, desde los elevados picos cordilleranos hasta la sensual Rupa Rupa (“caliente, caliente”), privilegió a Huánuco con abundantes recursos minerales como oro, plata, gas, petróleo y baritina. Asimismo, posee una gran variedad de árboles frutales y finas maderas como caoba, cedro, shihuahuaco, tornillo e ishpingo, especies que sustentan la biodiversidad, especialmente en los bosques montanos de Cárpish.
A estos recursos naturales, señalar que Huánuco tiene atractivos turísticos impresionantes como los puentes de Calicanto de Huánuco y La Unión, el túnel de Karpish y la Cueva de las Lechuzas, en Tingo María.
Entre las plantas medicinales destacan la Uña de Gato, la Sangre de Grado y el Palo Santo. Merece especial mención la hoja sagrada de los incas: la coca, elemento ancestral de gran significado cultural e histórico.
La fauna huanuqueña es igualmente prodigiosa. En las zonas altoandinas sobresalen cóndores, en Huayhuash, parihuanas, auquénidos y abundantes truchas. En el bajo Huallaga, habitan peces exóticos y apreciados por su valor alimenticio, como el paiche, el zúngaro, la carachama la doncella, gamitana, el boquichico, y muchas otras especies que conforman la extraordinaria riqueza ictiológica de la región.
Las aves forman también parte de esta variopinta biodiversidad: el Gallito de las Rocas, loros, guacharos, paujiles, guacamayos y garzas destacan entre las numerosas especies existentes; sin embargo mencionar que algún tiempo, Numitor Hidalgo Palomino, halló ocho aves llamadas aves Pillco que son una especie de quetzales encontrados en la zona de Umari, Huánuco, hallazgo que dimos cuenta, pues esta ave se encuentra representada en el escudo de Huánuco. Llama la atención las avecillas llamadas ‘santarrositas’, simplemente desaparecieron de la ciudad capital. Del mismo modo, sobreviven mamíferos salvajes como picuros, sachavacas, ronsocos, pumas, tigrillos, osos de anteojos y tarukas, especialmente en las zonas bajas del Huallaga.
No podemos dejar de mencionar que en las tres grandes hoyas hidrográficas existen importantes vestigios de arte rupestre. Sólo en la hoya del Marañón se registran cerca de 80 sitios. Asimismo, destaca la famosa “Serpiente de Oro”, el Marañón inmortalizada por Ciro Alegría, y la célebre cueva de Lauricocha, investigada científicamente por el sabio huanuqueño Augusto Cárdich Loarte, quien descubrió importantes muestras de arte parietal y los restos del hombre más antiguo de América, con una antigüedad aproximada de 10,000 años.
ARTE CULINARIO
La gastronomía huanuqueña constituye otro de sus grandes orgullos culturales. Sobresalen platos tradicionales como la pachamanca, el locro de gallina y el picante de cuy, el jachacaldo, y el caldo verde, rural que se abre paso a la ciudad capital del departamento. Asimismo, es importante mencionar el ancestral tocos o tocosh y el incomparable mishky rachín, proveniente de la provincia domaína especialmente, de Aguamiro, pues es un Bocatto di cardinale.
A ello se suman los exquisitos potajes selváticos de nombres quechuas, entre ellos el inchicapi, la patarashca, la sopa de carachama y el conocido juane, que se degusta especialmente desde el 24 de junio, durante la Fiesta de San Juan, a orillas de los ríos Huallaga, Ucayali y Amazonas.
ARQUEOLOGÍA
Resulta imposible referirse brevemente al portentoso legado arqueológico preinca e incaico sin despertar profunda admiración por esta región centro-oriental. Los “rascacielos” de Tantamayo y Susupillo, admirables muestras de avanzada ingeniería preincaica en la provincia de Huamalíes; Garu, en Yarowilca; y Atash, en Ambo, llenan de asombro nuestra retina.
Huánuco Pampa o Huánuco Marka, antigua capital del Chinchaysuyo, constituye uno de los monumentos arqueológicos más importantes del Imperio Incaico. Ubicado en una extensa altiplanicie cercana a la ciudad de La Unión, conserva casi intacto el majestuoso ushno, construido con piedra finamente pulimentada y tallada con admirable perfección. Allí se realizaban ceremonias religiosas dedicadas al dios Inti, como las efectuadas en el templo de Cotosh con una antigüedad de 4,000 años.
Aún se conservan tres magníficas portadas, los baños del Inca, los aqllawasi y las kallankas, estructuras monumentales cuya contemplación constituye un verdadero deleite histórico y cultural.
FOLKCLOR
Que duda cabe, La Danza de los Negritos de Huánuco, sentimiento que se baila, es el baile emblemático. Huamalíes, cuya capital es Llata, es capital del folclore del departamento, con una variedad inmensa expresión dancística, entre ellas el Jija Huanca. En cada provincia de las 11 que tiene Huánuco se practican muchas danzas, como los tucumanos de Lauricocha, etc.
En el marco de esta apretada síntesis de esta riqueza cultural, se suman Quicacán, Vichaycoto, Cachigaga en Tomayquichua, tierra de La Perricholi, otrora haciendas productoras de la caña de azúcar y del excelente aguardiente (shacta), a la que se suma Shishmay, colindante con la laguna Manca Pozo, hoy restaurada. Estos aspectos deben merecer nuestra atención, básicamente, del ministerio de cultura para desarrollar un plan similar al plan Copesco.







