El Congreso boliviano evalúa autorizar el uso de las Fuerzas Armadas para frenar los bloqueos que paralizan el país

Tensión política y debate virtual de emergencia

La Cámara de Diputados de Bolivia sesionará este martes de manera remota para discutir un proyecto de ley que le daría luz verde a las Fuerzas Armadas para intervenir en conflictos internos. La medida gubernamental busca desarticular las protestas y cortes de carreteras que asfixian al país desde hace tres semanas, lideradas por sectores sociales que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.

Un intento por levantar las restricciones militares

El objetivo central de los legisladores es anular la actual Ley de Estado de Excepción, una normativa aprobada a finales de 2020 que impone límites estrictos al uso de la fuerza letal. En la actualidad, esta ley prohíbe que el Ejército actúe a menos que la Policía haya sido completamente superada por los manifestantes. Según los impulsores del proyecto, eliminar esta barrera legal le permitirá al mandatario movilizar tropas de manera inmediata para recuperar el orden público y despejar las vías.

La decisión de realizar este debate a través de internet responde al alto nivel de conflictividad. Las autoridades legislativas optaron por la virtualidad ante las amenazas de huelgas de hambre dentro del Parlamento y la imposibilidad física de que muchos diputados viajen a la capital, debido a que las principales carreteras se encuentran totalmente inhabilitadas.

¿Por qué esta crisis enciende las alarmas internacionales?

Para comprender el impacto global de esta noticia, es necesario observar la ubicación estratégica de Bolivia y los riesgos humanitarios. A nivel político, autorizar la intervención militar directa en manifestaciones civiles eleva considerablemente el peligro de choques violentos y posibles violaciones a los derechos humanos, un escenario que ya genera profunda preocupación en la comunidad internacional y en los organismos de vigilancia global.

A nivel económico y comercial, el impacto trasciende sus fronteras. Los bloqueos no solo provocan una grave escasez de medicinas y alimentos dentro del territorio nacional —lo que ya ha cobrado vidas inocentes por falta de atención médica—, sino que mantienen atrapados a miles de transportistas de carga pesada. Esto paraliza corredores logísticos vitales que conectan a Sudamérica, afectando directamente el tránsito de mercancías hacia los puertos de exportación en países vecinos como Perú y Chile.

El riesgo de un estallido civil

Mientras el Congreso define si aprueba esta polémica ley, la situación sobre el terreno es crítica. En regiones de alta importancia económica como Santa Cruz, la tensión ha llegado a tal punto que la Iglesia católica tuvo que intervenir recientemente para evitar enfrentamientos físicos entre grupos civiles que intentaban despejar las vías por mano propia y los manifestantes. El desenlace de esta votación marcará el rumbo de la crisis: la búsqueda de una salida negociada o el uso de la fuerza militar estatal.

Fuente: Agencia Andina

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