Adiós al rey de las mil voces: Manolo Rojas deja un vacío imborrable en el humor peruano

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El panorama artístico peruano se encuentra de luto tras confirmarse el fallecimiento de Víctor Manuel Rojas Ibáñez, conocido entrañablemente como Manolo Rojas, uno de los comediantes e imitadores más prolíficos y queridos del país.
La noticia, ocurrida la noche del viernes 27 de marzo de 2026, ha conmocionado al público y a sus compañeros del medio artístico. El artista fue hallado sin vida dentro de su vehículo, estacionado en los exteriores de su vivienda en la urbanización Santa Catalina, en el distrito de La Victoria, marcando un desenlace inesperado para una de las figuras más versátiles de la televisión y radio local.
A sus 63 años, Manolo Rojas mantenía una trayectoria activa y multifacética, siendo reconocido no solo por su capacidad histriónica, sino también por su faceta de cantante y conductor.
Según las primeras informaciones y reportes de allegados, su partida se habría producido tras sufrir una descompensación repentina, posiblemente un paro cardíaco, tras salir de su domicilio.
La Policía Nacional del Perú se presentó en el lugar para realizar las diligencias correspondientes y determinar con exactitud las circunstancias de su deceso, generando consternación en sus seguidores.
La historia de Manolo Rojas es la de un artista que entendió el humor como una herramienta de interpretación de la realidad nacional. Originario de Huaral, Rojas construyó una carrera sólida que abarcó más de tres décadas, consolidándose en la década de 1990 en el circuito de café teatro y programas de humor.
Su versatilidad le permitió compartir escenario con grandes exponentes de la comedia como Miguel Barraza, Melcochita y el Gordo Casaretto, consolidando su estilo en programas icónicos como Risas y Salsa.
Entre su vasta galería de personajes, su imitación del «Broder» Pablo se convirtió en una de las más populares, elevándolo a la categoría de ícono de la televisión peruana. A su labor en la pantalla chica, sumó su entrañable participación en el programa radial «Los Chistosos» de RPP Noticias, donde su voz y capacidad de improvisación alegraban diariamente a los oyentes.
La sorpresiva noticia se vio agravada por el hecho de que, según reportes, Rojas mostraba un buen semblante en los últimos días e incluso había hablado sobre sus planes y cuidado de salud horas antes.
Las muestras de pesar no se hicieron esperar por parte de políticos, artistas y el público en general, quienes destacaron su carisma, humildad y talento inigualable.
La desaparición física de Manolo Rojas deja un legado de risas y una profunda tristeza, marcando el final de una era para la comedia peruana que pierde a uno de sus mayores exponentes del humor fino y la imitación.

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