La guerra en Irán se intensifica con nuevos ataques aéreos y el despliegue de drones que han ampliado el conflicto hacia países vecinos del Golfo. Según reportes internacionales, Estados Unidos e Israel continúan con operaciones militares contra infraestructuras estratégicas iraníes, mientras Teherán responde con ofensivas dirigidas a Dubái, Doha, Riad y Kuwait, en un intento de extender la presión regional.
El presidente iraní reiteró que la ofensiva no cesará hasta vengar la muerte de su líder supremo, Alí Jamenei, mientras Donald Trump aseguró que la fuerza aérea iraní ha sido destruida.
La tensión se refleja también en Azerbaiyán, que denunció un complot iraní para atacar un oleoducto y la embajada israelí en su territorio, lo que evidencia el riesgo de que la guerra se expanda más allá de Medio Oriente.
En paralelo, Israel informó haber abatido a un supuesto miliciano de Hamás en la Franja de Gaza, mostrando cómo el conflicto se entrelaza con otras disputas en la región.
Los analistas advierten que el cierre del estrecho de Ormuz y los ataques a infraestructuras energéticas ya están impactando en los mercados globales, con un fuerte incremento en los precios del petróleo.
La comunidad internacional teme que, si la escalada continúa, el conflicto derive en una crisis económica mundial y en una desestabilización aún mayor de Oriente Medio.







