Los precios del petróleo se dispararon este viernes a niveles no vistos desde 2023, impulsados por la promesa del presidente estadounidense Donald Trump de mantener la guerra contra Irán hasta lograr su “rendición incondicional” y por el temor de los inversores a interrupciones en el suministro global de crudo. “No habrá ningún acuerdo con Irán, sólo una rendición incondicional”, escribió Trump en su red Truth Social.
El barril de Brent, referencia internacional, superó los 92 dólares, mientras que el West Texas Intermediate alcanzó los 90,48 dólares, con un incremento superior al 11%.
La escalada se produce en un contexto de ataques a infraestructuras energéticas y el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% de la producción mundial de petróleo.
Analistas advierten que cada día de cierre aumenta la tensión en los mercados y podría derivar en una racionalización de la producción y reducción de la actividad de refinerías en Asia y Oriente Medio.
Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos han intentado sortear parcialmente el bloqueo, pero aún quedan retenidos alrededor de 8,7 millones de barriles diarios.
Ante la incertidumbre, compradores buscan asegurar suministros alternativos, lo que amplifica el alza de precios.
China, por su parte, ordenó a sus principales refinerías suspender exportaciones de gasóleo y gasolina para prevenir escasez, mientras que Estados Unidos autorizó temporalmente el suministro de petróleo ruso sancionado a India.
Expertos señalan que incluso si se reanudaran las exportaciones por Ormuz, habría un retraso antes de recuperar la producción.
En caso de que la crisis se prolongue, el impacto podría extenderse a la economía global y desencadenar una recesión.







