Estados Unidos y Venezuela anunciaron el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas, en el marco de la nueva etapa que sigue al derrocamiento de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero en una operación militar ordenada por el presidente Donald Trump. La ruptura se había producido en 2019, cuando Washington desconoció la primera reelección de Maduro y respaldó sin éxito el proyecto de gobierno paralelo encabezado por Juan Guaidó.
Tras la salida de Maduro, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el poder y alineó al gobierno venezolano con los intereses de Estados Unidos, cediendo control del petróleo y reformando la ley de hidrocarburos para abrir el sector a capitales privados. En menos de un mes, Rodríguez recibió a dos secretarios del gabinete estadounidense: Chris Wright, de Energía, y Doug Burgum, del Interior, quien calificó de “fantásticamente positivo” el balance de su visita.
El Departamento de Estado confirmó que ambos países acordaron restablecer relaciones diplomáticas y consulares, con el objetivo de promover la estabilidad, apoyar la recuperación económica y avanzar en la reconciliación política en Venezuela. La cancillería venezolana, por su parte, señaló que se inicia “una nueva etapa” basada en el respeto mutuo y orientada a construir una relación positiva y de beneficio compartido.
La gira de Burgum se centró en temas energéticos y mineros. Venezuela, con vastas reservas de oro, diamante, bauxita y coltán, concentra la actividad en el Arco Minero, un territorio marcado por la presencia de grupos armados y minería ilegal. El secretario estadounidense aseguró haber recibido garantías de seguridad para las empresas que operen en la zona. Rodríguez impulsa además una reforma a la ley de minería en línea con la nueva normativa de hidrocarburos, que reduce el control estatal sobre la industria.
Durante su visita, Burgum acompañó a Rodríguez en la firma de acuerdos entre la estatal Pdvsa y la británica Shell, los primeros anunciados bajo el nuevo marco legal. El funcionario destacó que “ha habido más cambios positivos para el pueblo de Venezuela en los últimos dos meses que en los últimos 20 años”.
En cuanto a la producción petrolera, Venezuela busca superar las metas fijadas para 2026. En 2025 produjo 1,2 millones de barriles diarios, menos de la mitad de su pico histórico de 3 millones a comienzos de siglo. Con las mayores reservas de crudo del mundo, el país espera incrementar su capacidad en el corto plazo, ahora con el respaldo de la cooperación energética con Estados Unidos.






