El gobierno de Ecuador anunció este miércoles la expulsión del embajador de Cuba en Quito, Basilio Gutiérrez, a quien declaró persona non grata y otorgó un plazo de 48 horas para abandonar el país junto a toda su misión diplomática. La decisión fue comunicada oficialmente por la cancillería ecuatoriana mediante un comunicado que no detalló las razones de la medida, pero que marca un nuevo episodio de tensión en las relaciones bilaterales.
La víspera, Quito había ordenado también el término de funciones del embajador ecuatoriano en La Habana, José María Borja, lo que anticipaba un deterioro en los vínculos diplomáticos. Con esta acción, el gobierno del presidente Daniel Noboa refuerza su alineamiento con la política exterior de Estados Unidos, cuyo mandatario, Donald Trump, ha endurecido las sanciones y el bloqueo contra la isla caribeña.
Fuentes diplomáticas señalan que la declaración de non grata es una de las medidas más severas en el ámbito internacional, pues implica la ruptura inmediata de la confianza entre Estados y suele preceder a un enfriamiento prolongado de las relaciones. En este caso, la expulsión de toda la misión cubana en Quito representa un golpe significativo a la presencia diplomática de La Habana en Sudamérica.
Analistas regionales advierten que la decisión de Noboa podría tener repercusiones en la política latinoamericana, donde Cuba mantiene alianzas estratégicas con varios gobiernos y organizaciones. Asimismo, destacan que la medida se inscribe en un contexto de creciente influencia de Washington sobre algunos países de la región, en especial aquellos que buscan fortalecer vínculos económicos y de seguridad con Estados Unidos.
Mientras tanto, el gobierno cubano no ha emitido aún una respuesta oficial, aunque se espera que La Habana denuncie la expulsión como un acto hostil y contrario a las normas de la diplomacia internacional. La comunidad internacional observa con atención el desenlace de esta crisis, que podría abrir un nuevo capítulo de confrontación política en el continente.
En definitiva, la expulsión del embajador Basilio Gutiérrez y de toda la misión diplomática cubana en Quito refleja un giro drástico en la política exterior ecuatoriana y anticipa un escenario de tensiones que podría repercutir en la estabilidad regional.






