Unión Minas ganó amistoso a León de Huánuco y se queda con el clásico del centro

El fútbol, en su esencia más pura, es memoria y pasión. Esa fue la atmósfera que se respiró la tarde de ayer en el Complejo Deportivo de Paucarbamba, donde León de Huánuco y Unión Minas volvieron a verse las caras para revivir uno de los duelos del balompié regional: el «Clásico del Centro».

Con un marco de público vibrante, donde las camisetas cremas  que se alistan para el torneo Tradición Copera y los colores del «Rodillo Minero» que jugarán la Liga 2, se mezclaron en las tribunas, el encuentro comenzó pasadas las 3:00 p.m. No era solo un amistoso; era la oportunidad de demostrar quién manda en el corazón de los Andes peruanos.

Desde el pitazo inicial, ambos equipos mostraron que, a pesar de ser un encuentro de exhibición, la rivalidad sigue intacta. León de Huánuco tuvo la oportunidad más clara de abrir el marcador en la primera mitad. Tras una falta en el área, Jesús Casanova se paró frente al balón desde los doce pasos. Sin embargo, el destino no estuvo de su lado y su remate salió desviado, dejando el marcador en silencio al irse al descanso.

Estrategias opuestas en el complemento

Para la segunda mitad, los banquillos mostraron filosofías distintas. El profesor Jesús Álvarez, estratega de Unión Minas, optó por refrescar casi el total de su oncena, buscando dinamismo y piernas jóvenes. Por el contrario, Carlos Cortijo, técnico del León, decidió apostar por la continuidad y mantuvo a sus once guerreros iniciales.

El trámite del segundo tiempo favoreció ligeramente a la visita, aunque el León no dejó de rugir. Manuel Tejada estuvo a punto de cambiar la historia con un remate a quemarropa que pasó rozando el arco, provocando el lamento unísono de la hinchada huanuqueña.

Cuando parecía que el clásico terminaría en un empate sin goles y que las defensas se impondrían sobre los ataques, llegó el momento que paralizó los corazones. Justo cuando el reloj marcaba los 45 minutos del segundo tiempo, Eduardo Chávez aprovechó una desatención en el área local para enviar el balón al fondo de las redes.

El gol de Chávez no solo sentenció el 1-0 definitivo, sino que desató la euforia de la parcialidad pasqueña que llegó hasta Paucarbamba.

Más allá del resultado, el «Clásico del Centro» cumplió su promesa: devolvió a la región el sabor del fútbol de antaño, demostrando que la identidad deportiva entre Huánuco y Pasco sigue más viva que nunca.

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