A sus tiernos dos años de vida, Adhara Acosta es una niña ágil, inteligente y muy vital, gracias a que siempre acude a sus controles de salud, sin duda, pero también porque su madre, Gabriela Espinoza, usuaria del programa Juntos, la ha acostumbrado a consumir sangrecita de pollo para combatir la anemia.
¿Y cómo lo hace? Pues con ingenio y un postre tradicional que adaptó a sus necesidades y rebautizó como la “Mazamorra Fortihierro”, una mazamorra morada que no pierde su sabor tradicional, pero que esconde entre sus ingredientes un insumo rico en hierro.
Gabriela vive en Huancapallac, capital de Kichki, un distrito ubicado a 30 minutos de Huánuco. Es un lugar de cerros inmensos y tierras fecundas, por donde se ingresa a las zonas altas de la región.
Vivir allí le permite obtener a Gabriela los ingredientes básicos para preparar su platillo: maíz morado, chuño, durazno y la sangrecita de pollo, que se obtienen en Kichki, y que se complementa con piña, canela y clavo de olor que trae de la ciudad.
“La mazamorra es deliciosa y por eso le gusta a Adhara. Yo la preparo dos o tres veces por semana, pues tiene calorías, proteínas, hierro y vitaminas A y C, que la ayudan a desarrollarse plenamente”, sostiene Gabriela, usuaria de Juntos desde 2023.
Ella cuenta que desde su ingreso al programa asumió con mayor responsabilidad la salud y la educación de sus hijos. Para traer al mundo a Adhara, por ejemplo, cumplió rigurosamente sus controles prenatales y al nacer su hija cumplió con darle todo su paquete de salud: vacunas, examen de sangre, suplementación de hierro, sus controles de crecimiento y desarrollo. Y también puso ahínco en la formación de su hijo Ricardo, quien cursa la secundaria.
“Mi gestor local de Juntos me dijo que la anemia era un gran problema en la región y que esta ocurría sobre todo cuando los niños dejaban de lactar y comenzaban a comer. ¿Por qué tenía que pasar eso? La alimentación es responsabilidad de los padres, así que decidí crear un platillo que alimentara de verdad, que sea agradable y con productos que tuviese a la mano”, recuerda.
Así nació la “Mazamora Fortihierro”, un plato que se prepara en aproximadamente 30 minutos y es ideal para darle a los niños en el desayuno, a partir de los 6 meses de nacido. “Su consumo fortalecerá sin duda los hábitos alimenticios saludables que deben tener las familias en general”, comenta la usuaria del programa social.
Gabriela no descarta la idea de comercializar su postre, pero por ahora se conforma con que más madres puedan copiar o adaptar su idea y preparen para sus hijos productos ricos en hierro, pero también en sabor.









