El sureste de Brasil atraviesa una nueva catástrofe climática. Con el temor por el regreso de las lluvias y en medio de nuevas evacuaciones, rescatistas y vecinos retomaron este jueves la búsqueda de 14 desaparecidos en el estado de Minas Gerais, donde ya se contabilizan al menos 53 muertos tras un feroz temporal que comenzó el lunes y no da tregua.
Las precipitaciones excepcionales provocaron inundaciones, derrumbes de edificaciones y deslizamientos de tierra que sepultaron a decenas de personas en municipios como Juiz de Fora y Ubá. Más de 5.000 habitantes debieron abandonar sus hogares, mientras que las autoridades locales declararon el estado de calamidad pública. En Juiz de Fora, uno de los barrios más golpeados, Parque Burnier, registra 12 muertos y 8 desaparecidos, mientras que en Tres Moinhos varias viviendas quedaron sepultadas tras deslizamientos.
El drama se intensificó la noche del miércoles, cuando nuevas precipitaciones anegaron calles y causaron más deslizamientos. Se prevén más lluvias hasta el fin de semana, lo que mantiene en alerta a la población y a los equipos de emergencia. “Todo el mundo está en pánico, parece una película de terror”, relató entre lágrimas Luiz Otávio Souza, vecino de Juiz de Fora que debió evacuar su casa y busca a su sobrino desaparecido.
El gobernador Romeu Zema negó que su administración haya reducido las inversiones en prevención contra lluvias, aunque informes periodísticos señalan que los gastos para mitigar el impacto de las precipitaciones se recortaron en un 95% en los últimos tres años. La polémica sobre la gestión de recursos se suma a la indignación social por la magnitud de la tragedia.
Juiz de Fora vive su febrero más lluvioso de la historia, con 584 milímetros acumulados, el doble del promedio habitual, lo que agravó los efectos de las precipitaciones en un relieve de cerros y valles. Científicos advierten que estos fenómenos extremos están vinculados al calentamiento global, que intensifica la frecuencia y severidad de las lluvias en Brasil.
La tragedia en Minas Gerais se suma a otros desastres recientes: en 2024, inundaciones inéditas en el sur del país dejaron más de 200 muertos y afectaron a dos millones de habitantes, en una de las peores catástrofes naturales de la historia brasileña. Hoy, el país vuelve a enfrentar la vulnerabilidad de sus ciudades ante fenómenos climáticos cada vez más extremos.







