El Perú es uno de los países con mayores niveles de radiación ultravioleta (UV) en el mundo. Sin embargo, millones de personas continúan exponiéndose al sol sin protección adecuada, pese a que existe una ley vigente que obliga a adoptar medidas preventivas. El resultado es preocupante: los casos de cáncer de piel siguen en aumento.
La Ley N.° 30102, promulgada en el año 2013, establece que instituciones públicas y privadas deben implementar acciones para reducir los efectos nocivos de la exposición prolongada al sol, que incluye responsabilidades para empleadores y centros educativos. No obstante, en la práctica, trabajadores y escolares siguen realizando actividades bajo radiación intensa sin la protección suficiente.
El Dr. Mauricio León Rivera, director de la Liga Contra el Cáncer, Cirujano Oncólogo Sub especialista en Cáncer de Piel y director médico del Centro Detector del Cáncer, advierte que el país tiene el marco normativo necesario, pero no ha logrado consolidar una cultura preventiva real. Señala que el daño solar es acumulativo y puede manifestarse años después en forma de cáncer de piel.
En regiones de la sierra, la mayor altitud incrementa la intensidad de los rayos ultravioleta, mientras que en ciudades como Lima los niveles permanecen elevados incluso en días nublados sobre todo en distritos del norte como la Molina, Carabayllo, Ate y Ancón. Agricultores, obreros, comerciantes ambulantes, escolares y policías de tránsito figuran entre los grupos más expuestos.
La evidencia científica confirma que la radiación ultravioleta altera el ADN de las células cutáneas, lo que puede desencadenar en diferentes tipos de cáncer de piel como el carcinoma basocelular, el carcinoma epidermoide o el melanoma cutáneo, este último representa la variante más agresiva debido a su potencial metastásico y letal. Cuando el diagnóstico es tardío, los tratamientos resultan más complejos y costosos” precisó.
Aunque la ley obliga a promover medidas como sombreros de ala ancha, lentes con filtro UV, ropa protectora y el uso obligatorio de bloqueador solar en actividades con exposición prolongada, su aplicación no siempre es constante ni supervisada. Para el especialista, la prevención debe asumirse como una política pública permanente, con educación continua y fiscalización real en centros laborales y educativos.
Entre las recomendaciones más importantes están el uso diario de protector solar FPS 30 o más, reaplicarse cada dos o tres horas, evitar la exposición en horas de mayor radiación y vigilar la piel siguiendo la regla ABCDE para detectar cambios sospechosos a tiempo.
En ese sentido, convertir la protección solar en un hábito cotidiano y garantizar el cumplimiento efectivo de la normativa vigente es una responsabilidad compartida entre el Estado, las instituciones y la ciudadanía en general, enfatiza el Dr. León. En un país con altos niveles de radiación durante todo el año, proteger la piel no es un detalle menor, sino una decisión preventiva que evita diagnósticos de cáncer en el futuro.






