El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, anunció que ha dado instrucciones a su canciller para iniciar negociaciones con Estados Unidos, siempre que exista un entorno “libre de amenazas y expectativas irrazonables”. El mandatario señaló que las conversaciones deberán ser “justas y equitativas”, guiadas por los principios de dignidad y prudencia, aunque evitó mencionar directamente a Washington en su mensaje difundido en la red social X.
El anuncio se produce en un contexto de alta tensión, luego de que el presidente estadounidense Donald Trump ordenara el despliegue de una flota naval en el golfo Pérsico y advirtiera que atacaría Irán si no se alcanza un acuerdo que impida el desarrollo de un arma nuclear.
Según medios como Axios y The New York Times, el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, se reunirán este viernes en Estambul junto a representantes de Turquía, Catar, Egipto, Omán, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Pakistán, en lo que sería el primer contacto oficial entre Washington y Teherán desde la ruptura de negociaciones en junio pasado.
Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en la región con el portaaviones USS Abraham Lincoln y tres destructores de misiles guiados, acompañados de miles de soldados adicionales.
La tensión se incrementó tras las protestas en Irán, que dejaron más de 3.000 muertos según cifras oficiales, aunque organizaciones opositoras como HRANA elevan el número a más de 6.800 fallecidos y denuncian más de 40.000 arrestos.
Irán negó haber recibido un ultimátum de Washington y aseguró que “nunca acepta imposiciones” en los procesos diplomáticos. Al mismo tiempo, las autoridades iraníes informaron del arresto de cuatro extranjeros acusados de participar en disturbios en Teherán, en los que se hallaron granadas artesanales.
El gobierno acusa a Israel y Estados Unidos de estar detrás de las protestas, mientras insiste en que la mayoría de las víctimas fueron fuerzas de seguridad y transeúntes atacados por “terroristas”.
La comunidad internacional observa con cautela este nuevo intento de diálogo, que podría marcar un giro en la crisis nuclear y en la relación entre Irán y Estados Unidos, en medio de amenazas militares y acusaciones cruzadas.







