Ante las contradicciones vertidas sobre la muerte de su padre, el fiscal de Aucayacu por orientación de los agentes de la División de Investigación Criminal de Leoncio Prado presentó al juzgado de turno del sector la ampliación de la detención por siete días de William Valdez Bravo (43) principal sospechoso del delito de parricidio, pedido que luego de ser analizado fue declarado fundado.
Ante ello, los investigadores llegaron hasta el caserío Nuevo Caján, distrito de Santa Rosa de Yanajanca, provincia de Marañón para buscar en la chacra de cultivos de café, la escopeta artesanal con el cual habría asesinado a su padre identificado como Genaro Valdez Tapia (76).
El presunto caso de parricidio que ha conmocionado a la población de Nuevo Cajan habría ocurrido la tarde del 28 de enero, pero las autoridades recién conocieron del hecho de sangre un día después, por lo que personal de la comisaría de Yanajanca llegó a la zona acompañando de las autoridades locales para realizar las diligencias de ley.
Por la lejanía del lugar, los policías procedieron a recoger el cadáver del septuagenario y trasladarlo hasta Nuevo Cajan, dónde esperaron a los agentes de la División de Investigación Criminal de Leoncio Prado. William Valdez, inicialmente dijo a las autoridades que su papá habría decidido autoeliminarse usando un arma de fuego, pero al revisar el cuerpo, los investigados encontraron evidencias que decía lo contrario, por lo que optaron por ir a la escena del crimen, lugar donde inicialmente estaba el cadáver.
Es así que luego de internarse en la selva por casi una hora, los investigadores encontraron la casa rústica de la víctima y al buscar por los alrededores encontraron tierra removida y al excavar hallaron un costal en cuyo interior estaba las prendas de vestir de Genaro Valdez.
La ropa con restos de sangre presentaba perforaciones de perdigones, las cuales coincidía con la zona del impacto en el cuerpo de Valdez Tapia. Ante el hallazgo, el sospechoso dijo que decidió poner ropa limpia a su padre por temor y al no saber qué hacer optó por enterrarlo, sin imaginar que era un delito.
«Son seis hermanos y sólo William Valdez vivía con su padre de quién era su peón, por eso sospechamos que lo mató para quedarse con el cafetal», dijo una fuente policial al tiempo de asegurar que para conocer si es el autor del disparo fue sometido a la prueba de absorción atómica. Las diligencias continúan.
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Mientras William Valdez permanece detenido en el complejo policial de Tingo María, los restos de su padre fueron sepultados en medios de dolor y lágrimas de sus seres queridos.







