Lluvias y granizadas afectan pueblos y carreteras en la provincia de Marañón

La provincia de Marañón enfrenta serias dificultades en sus vías de comunicación debido a las intensas lluvias. Los daños se registran en la Carretera 12 A, la carretera departamental Santa Eulalia – San Buenaventura, así como en los caminos vecinales de los cinco distritos de la provincia, informó el consejero regional Dante Tarazona Reyes.

En los últimos días, lluvias torrenciales y granizadas golpearon al centro poblado de Huachumay, al caserío Santo Domingo de Puqui y otras localidades cercanas del distrito de Huacrachuco, ocasionando correntadas que afectaron viviendas, infraestructura pública precaria, cultivos agrícolas y el camino vecinal de acceso desde Santa Eulalia. Las pérdidas son cuantiosas y el tránsito se mantiene restringido.

El consejero señaló que, tras comunicarse con el alcalde de Huachumay, se espera la evaluación del Sistema de Defensa Civil y de la Agencia Agraria de Marañón para determinar el impacto en la agricultura local.

La situación también es crítica en la carretera hacia San Buenaventura, donde los pobladores lograron restablecer el tránsito, aunque existe el riesgo de nuevas interrupciones.

En la Carretera 12 A, conocida como el Corredor Vial Pomabamba – Sihuas – Huacrachuco – San Pedro de Chonta – Uchiza y popularmente llamada “Carretera de la muerte”, los problemas son constantes.

En el tramo Pomabamba – Sihuas – Huacrachuco, dos sectores concentran la emergencia: Puente Comaru, donde Provías Nacional trabaja en elevar la plataforma tres metros para evitar inundaciones del río Marañón; y quebrada de Suchimán, donde los huaicos destruyeron la plataforma reforzada y la vía alterna, obligando a nuevas intervenciones con maquinaria para restablecer el tránsito.

Respecto al tramo Huacrachuco – San Pedro de Chonta, la vía se encuentra en pésimas condiciones y representa un alto riesgo de accidentes. Finalmente, el tramo San Pedro de Chonta – Uchiza sigue siendo transitable, aunque su deterioro avanza y complica cada vez más a transportistas y pasajeros que dependen de esta ruta.

Esta situación refleja la vulnerabilidad de la infraestructura vial de Marañón frente a fenómenos naturales y la urgente necesidad de medidas de prevención y mantenimiento permanente.

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