AFP
La dirigente opositora venezolana María Corina Machado logró salir de Venezuela mediante una operación clandestina que incluyó el uso de un elaborado disfraz, el paso por diez controles militares y una fuga en una lancha de madera desde un pequeño pueblo pesquero de la costa, según reveló un medio internacional.
De acuerdo con el Wall Street Journal, el plan para su salida se preparó durante dos meses y requirió estrictas medidas de seguridad para evitar que fuera identificada por las fuerzas militares desplegadas en carreteras y zonas costeras. La opositora, inhabilitada políticamente y bajo constante vigilancia, habría adoptado una apariencia completamente distinta para atravesar sin sospechas los puntos de control.
Ya en territorio seguro, Machado confirmó este jueves que recibió apoyo del gobierno de Estados Unidos para concretar su salida y llegar a Oslo, donde su hija, Ana Corina Sosa, recogió el Premio Nobel de la Paz en su nombre.
“Sobre si he recibido apoyo del gobierno de Estados Unidos para que yo pudiera llegar a Oslo, la respuesta es sí”, declaró ante la prensa en la capital noruega. La dirigente evitó ofrecer detalles adicionales sobre la operación, aunque agradeció “a todos esos hombres y mujeres que arriesgaron sus vidas” para permitirle llegar a la ceremonia.
Machado arribó a Oslo la madrugada del 11 de diciembre, tras más de un año en la clandestinidad dentro de Venezuela. Durante una conferencia en el Instituto Nobel Noruego, aseguró que regresará a su país “pronto” y envió un mensaje a los venezolanos en el exilio: “Mi deber era venir para recoger este premio para llevarlo de vuelta a los venezolanos. Pronto estaré de vuelta en Venezuela y sé que muy pronto ustedes también”.
Aunque no precisó fecha ni detalles de su retorno, adelantó que aprovechará su estancia temporal para reunirse con familiares y amigos, realizar consultas médicas y sostener encuentros que consideró “útiles” antes de volver.
Según la BBC, los detalles de su viaje se mantuvieron en absoluto secreto. Incluso el Instituto Nobel desconocía su ubicación exacta y no tenía certeza de si llegaría a tiempo para la ceremonia, en la que finalmente su hija recibió el galardón en su representación.






