Guillermo Rossini Gonzáles, maestro del humor peruano, falleció a los 93 años dejando un legado imborrable en la radio y televisión nacional.
Guillermo Rossini Gonzáles nació en Lima el 3 de septiembre de 1932. Su carrera artística comenzó de manera fortuita en 1959, cuando, alentado por un amigo, participó en un concurso de imitaciones organizado por Augusto Ferrando. Su talento lo llevó rápidamente a la radio y la televisión, donde se convirtió en uno de los imitadores más reconocidos de figuras políticas, narradores hípicos y personajes populares de la época.
Rossini fue parte de programas pioneros de la televisión peruana como Teleloquibambia, Estrafalario y El Tornillo, que marcaron el inicio de la comedia televisiva en el país. Sin embargo, su consagración llegó en los años ochenta con Risas y Salsa, espacio en el que permaneció durante dieciséis años y que lo convirtió en un referente del humor nacional. En la radio, su voz se volvió inconfundible gracias a Los Chistosos de RPP, programa en el que participó desde 1994 hasta 2021, llevando alegría a millones de oyentes durante casi tres décadas.
Con más de seis décadas de trayectoria, Rossini se consolidó como uno de los humoristas más queridos del Perú. Su estilo, basado en la imitación y la sátira, logró conectar con varias generaciones, convirtiéndose en un símbolo de la comicidad nacional. Su capacidad para transformar la realidad política y social en humor lo hizo un cronista peculiar de la vida peruana, siempre desde la risa y la creatividad.
El 22 de noviembre de 2025, poco después de cumplir 93 años, Guillermo Rossini falleció en Lima. La noticia fue confirmada por su hijo, Coco Rossini, a través de redes sociales. El mensaje conmovió a la comunidad artística y al público, que lo recordó como un hombre que dedicó su vida a hacer reír y a acompañar a los peruanos en momentos de cambio y dificultad.
La partida de Rossini marca el cierre de una era en el humor peruano. Su influencia se extiende más allá de los escenarios y cabinas radiales: fue un maestro para nuevas generaciones de comediantes y un referente de profesionalismo en los medios. Su legado se mantiene vivo en las memorias de quienes crecieron escuchando sus imitaciones y viendo sus actuaciones, y en la historia de la televisión y radio nacional.
Guillermo Rossini Gonzáles no solo fue un actor cómico y locutor, sino un verdadero ícono cultural que transformó el humor en un puente de conexión con la sociedad peruana. Su partida deja un vacío difícil de llenar, pero su obra seguirá siendo recordada como parte esencial de la identidad humorística del país.







